Comer bien para dormir bien

El reflujo gastroesofágico se agudiza a la hora de dormir, porque la posición horizontal favorece el retorno al esófago de los ácidos gástricos.

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Las personas que sufren de reflujo gastroesofágico ven que al irse a dormir las molestias aumentan. El doctor Luis Carlos Sabbagh, jefe de Gastroenterología de Clínica Colsanitas, explica que cuando comemos, el alimento baja hacia el estómago por gravedad y con ayuda de las contracciones del esófago. Una vez el estómago, éste debe producir el ácido que procesará los alimentos. Entre el esófago y el estómago se encuentra una especie de válvula que se cierra luego de pasar la comida y evita que se devuelva. La falta de tonicidad de esta válvula o una hernia hiatal hace que los ácidos se regresen al esófago.

El reflujo es una enfermedad gástrica, pero sus consecuencias pueden irradiarse al sistema respiratorio y también pueden afectar el sueño y el descanso. El doctor Rafael Lobelo, neumólogo especialista en trastornos del sueño y director de la Clínica del Sueño de Colsanitas, explica que muchos pacientes que llegan a su consulta con apneas de sueño padecen reflujo y no se lo han tratado.

La vinculación del reflujo con la apnea del sueño es directa: los pacientes con reflujo pueden tener el esófago superior y las amígdalas linguales inflamadas por los ácidos que vienen del estómago. Esa inflamación hace que el espacio por donde entra y sale el aire de la respiración se estreche, y a la molestia gástrica se suma la incomodidad para respirar o las apneas del sueño.

 Cuando la persona duerme boca arriba se empeora la obstrucción, porque al dormir se relajan los músculos de la respiración, incluido el músculo más grande que tiene la vía aérea que es la lengua, la cual tiende a adoptar una posición posterior obstruyendo la entrada de aire. Dormir en una cama completamente horizontal tampoco es recomendable, mientras que una ligera inclinación del ángulo de la cabecera ayuda a que por gravedad los ácidos no lleguen a la garganta.

Además de inclinar la cama hay otras medidas efectivas como el cambio de la dieta: evitar el consumo excesivo de harinas y grasas y evitar alimentos como té, café y chocolate, porque reducen la firmeza del esfínter o válvula. Bajar de peso es fundamental porque con ello se disminuye la presión en el estómago. También es recomendable cenar al menos dos horas antes de acostarse, para garantizar que la digestión ya esté en una fase avanzada a la hora de ir a la cama. Realizar alguna actividad física favorece el manejo del estrés, que a veces también es un causante del reflujo.

Según la experiencia del doctor Sabbagh, a la mayoría de las personas les resulta un tratamiento que combine medicamentos y buenos hábitos alimenticios. Sin embargo, si usted sospecha que tiene apneas o reflujo y no descansa bien, debe consultar con un médico especialista para que haga el diagnóstico y le recete un tratamiento adecuado.

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