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Flavia Dos Santos

El psicoanálisis como herramienta de vida: la historia de Flavia Dos Santos

Fotografía
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La sexóloga brasileña, reconocida en Colombia por ser una de las voces que ha explicado los problemas de la sexualidad sin tapujos, decidió convertirse en psicoanalista a raíz del cáncer de seno que tuvo que enfrentar hace unos años.

Los recuerdos de infancia de Flavia están llenos de espontaneidad y desparpajo. Era una niña inquieta, curiosa, extrovertida. Pasaba las tardes en la playa de Río de Janeiro (Brasil) con sus amigos. “Todo me llamaba la atención”, explica. Por eso, al llegar a casa después de un día de sol, tomaba los libros de medicina de su padre y saltaba rápidamente las páginas hasta llegar a los capítulos que explicaban el funcionamiento del aparato reproductor femenino, masculino, el sistema renal, el digestivo, el cardiovascular... Todas esas imágenes y conceptos anatómicos se quedaban dando vueltas en su cabeza hasta que llegaba al colegio, a indagar a sus compañeras. Disfrutaba llegar al salón de clases con palabras que nadie más conocía, solo ella, con su curiosidad extrema. 

Al terminar el bachillerato se decantó por la carrera de psicología, a pesar de que sus padres la reconocían como una futura médica, pero, para ella, la psicología era una carrera más amplia, más diversa y con mayor proyección laboral. Y luego se encontró con la sexología, una especialidad que le dio un gran reconocimiento en Colombia, el país que la adoptó hace más de 20 años. Y actualmente es psicoanalista. Su recorrido ha estado atravesado por sus ganas de aprender todos los días algo nuevo, de no quedarse en el mismo lugar quieta, de moverse al ritmo de sus pasiones.

Flavia Dos Santos

¿Cómo fue tu primer contacto con la sexología?

Yo en realidad quería ser terapeuta familiar. Pero me casé y a mi marido lo trasladaron a Italia y allí estudié sexología. Es una ciencia que se apoya en la escucha, pero tiene una técnica propia. Luego nos fuimos a Nueva York y me especialicé en patologías masculinas como la disfunción eréctil. Tuve la oportunidad de trabajar con médicos que atendían en Manhattan y esa fue una experiencia única por la diversidad cultural de los pacientes. Así como triunfé con unos fracasé con otros. Recuerdo un paciente de Asia al que no pude ayudar. Yo no tenía la preparación para entender una cultura totalmente distinta a la mía.

En el 2020 le diste un giro a tu carrera y empezaste a estudiar psicoanálisis, ¿cuál fue el motor de ese cambio?

Ya me sentía segura para aprender otra técnica, otra forma de pensar y conducir a mis pacientes. Hice borrón y cuenta nueva. Entendí que todas las demandas de una persona son demandas de amor (incluída la sexualidad). Nadie busca ayuda terapéutica si no tiene falta de algo o exceso de algo. No hay nunca un equilibrio. Ahora, lo que yo hago es invitar a la persona a meterse a un proceso de análisis del inconsciente, de asociación libre, no de cambio, sino de entender la estructura de cada uno y, de alguna manera, ver por qué aparecen ciertos síntomas. Es eso. En el psicoanálisis todo síntoma tiene una razón de ser y esta disciplina te invita a dar una mirada diferente, verbalizar y simbolizar cosas que muchas veces tú no sabes por qué te pasan. El proceso analítico crítico te cambia de posición, te reubica frente a la vida.

Flavia Dos Santos

¿Qué tan equilibrada eres?

Nada. Por fortuna. Los seres humanos estamos armados como el juego del Jenga. Si tú quitas una pieza, puede que se te desplome todo. Entonces, la idea no es quitar piezas, sino entenderte y tratar de minimizar lo que a ti te molesta en términos de sintomatología. Pero hay cosas en ti que nunca van a cambiar, que son parte de ti. Yo soy una persona totalmente ansiosa, neurótica, compulsiva. Entonces, lo que trato de hacer es entender cuando tengo un síntoma de estas problemáticas para minimizar sus efectos en mi día a día.

Tuviste cáncer de seno, ¿cómo enfrentaste tu enfermedad?

Súper mal. Por eso, de cierta manera, fui a la escuela de psicoanálisis. Cuando tuve el cáncer me tocó doblar las sesiones para poder bajar la prepotencia. Por eso fue que decidí aprender sobre esto. El psicoanálisis me salvó, porque en el momento en que tú pasas a entenderte un poco más, a tener una mirada más compasiva contigo misma empiezas a darte la debida “desimportancia”, te relajas. Yo cargo adentro una tirana, porque como soy psicóloga para mí todo es psicológico. Entonces no entendía por qué me había dado cáncer a mí.

La red de apoyo a tu alrededor fue clave…

Sí. Cuando tú tienes una red de apoyo todo es distinto, por eso es muy importante hablar de los traumas. Hay una tendencia humana a querer tragarnos nuestros problemas o sentir vergüenza de ellos, pero si tú hablas de un tema le das la oportunidad de que adquiriera otro significado, otra importancia en tu vida. Y cuanto más escuchas que otras personas pasaron por lo mismo no te sientes “la rara”. Por eso los grupos de apoyo me parecen espectaculares, porque la gente deja de sentirse tan solitaria y maltratada.

Tienes dos hijos, ¿cómo has abordado la maternidad?

Yo trato de ser una mamá muy abierta pero no soy una persona cariñosa, no soy una persona muy maternal. Pero eso sí, mis hijos me llaman ante cualquier crisis o cualquier problema. Soy una mamá muy exigente porque un hijo es narcisismo puro. No hay prueba más grande de nuestro narcisismo que tener un hijo. “Mi hijo va a ser como yo quiero”, tienes eso en la cabeza. Pero cuando ves realmente a tu hijo no es así. Por eso un hijo es una cachetada en la cara del narcisista.

Flavia Dos Santos
Flavia Dos Santos
Flavia Dos Santos

Si tú hablas de un tema le das la oportunidad de que adquiriera otro significado, otra importancia en tu vida.

Y cuando ellos se fueron de tu casa, ¿sentiste el famoso nido vacío?

Cero. Para mí era parte del proceso natural. A mí me parece una dicha que ya se hayan ido. Me parece delicioso que vengan de visita. Son adultos. Yo no quiero vivir con otro adulto en la casa. Los fines de semana salimos con mi esposo, no tengo que preocuparme si hay comida, si no dormí en la noche. Creo que hay una etapa para todo, incluso para vivir con los hijos. Y es que mi vida es muy interesante y la de mi esposo también. Creo que el nido vacío llega cuando tu vida no es interesante. Yo tengo muchos amigos, el trabajo me emociona, mis libros me emocionan. Cuando eran niños mi vida giraba en torno a ellos, pero ya no. 

En el psicoanálisis todo síntoma tiene una razón de ser y esta disciplina te invita a dar una mirada diferente, verbalizar y simbolizar cosas que muchas veces tú no sabes por qué te pasan.

¿Cómo es tu relación con el trabajo?

Me encanta. Yo hago el programa de televisión (Mujeres sin filtro), doy conferencias, atiendo pacientes, hago obras de teatro, estoy escribiendo mi séptimo libro. Adoro trabajar. Para mí el trabajo y el pago son un orgasmo.

¿Qué nos están mostrando las nuevas formas de vincularse de los jóvenes?, ¿qué piensas de las relaciones abiertas, por ejemplo?

Creo que hay que ser muy evolucionado para tener una relación abierta y es la tendencia. Esta nueva generación nos está mostrando eso y está bien. Pero tú tienes que estar muy bien resuelto con tu cabeza, con tu autoestima para poder llevar a cabo un matrimonio abierto. No es tan fácil como parece. Honestamente, de los que atiendo, aún no he visto que haya funcionado. Por otro lado, las nuevas generaciones están ensayando modelos distintos de relaciones. Vamos a ver qué va a pasar.

¿Cómo cuidas tu cuerpo?

Yo soy adicta al ejercicio. Si no me ejercito enloquezco. Es una necesidad fisiológica, mi cuerpo me lo pide. Por eso troto y hago pesas en el gimnasio. Soy muy vanidosa, muy brasileña en ese sentido. Puedo estar sin maquillar, en tenis pero tengo que estar con el peso controlado. Para mí eso es superimportante. Es más, yo digo mamando gallo, si yo estoy flaca y con el pelo lavado, yo conquisto el mundo. Si estoy pasada de peso, hinchada, se me desbarata la vida. Me cuido también con la alimentación, trato de no tener dulces en la casa, porque no me sé controlar, no soy una persona educada que se come un pedacito de torta, yo quiero comer la torta entera. Es difícil para mí regular el placer.

¿Cuáles son tus herramientas para enfrentar una crisis?

Soy muy ansiosa, no duermo y sufro de pensamiento acelerado, de pensar que algo va a pasar. Mi familia me dice pesimista pero yo soy una optimista avisada. La ansiedad la enfrento trotando porque cuando uno corre piensa, entonces yo pienso mucho cuando estoy corriendo. Y eso me ayuda a bajar un poco la ansiedad. Y la amistad es otra de mis herramientas fundamentales. Tengo un red de amigas en Bogotá, en Brasil, en Estados Unidos, en Italia. En todos los lugares donde he vivido he construido mi red de apoyo. Mis amigos me dan contención, ahí están para ampararme y escucharme.

Flavia Dos Santos

Creo que el síndrome del nido vacío llega cuando tu vida no es interesante. Yo tengo muchos amigos, el trabajo me emociona, mis libros me emocionan, entonces no he sentido eso a raíz de la partida de mis hijos.

Mónica Diago

Mónica Diago es editora de la revista Bienestar. Ha trabajado principalmente como periodista ambiental, pero desde que se convirtió en mamá ha enfocado su trabajo en visibilizar la importancia de la crianza consciente y respetuosa. Disfruta las caminatas, las montañas, los ríos y los libros ilustrados infantiles.