Actualmente los animales de compañía son parte esencial de la red de apoyo emocional de las personas. Integrarlos puede potenciar los resultados en salud. De la mano de Yonatan Rojas, profesor de Unisanitas, analizamos el tema.
Existe evidencia arqueológica de que los perros han acompañado nuestro tránsito por la Tierra desde hace unos 20.000 o 30.000 años, antes de que los humanos fueran sedentarios. Así lo narra el doctor Yonatan Rojas, neuropsicólogo clínico, profesor de Unisanitas, especialista en evaluación y diagnóstico en neuropsicología infantil, y desde hace más de 12 años experto en intervenciones asistidas con perros. Ese vínculo ancestral convierte a los perros en un complemento de la cultura humana forjando una conexión tan profunda que hoy muchos no imaginan su vida sin esta compañía. Para muchas personas la influencia de los perros puede mejorar incluso su salud y actualmente los perros se han convertido también en un “puente emocional” que reduce la ansiedad hospitalaria, combate la depresión y hace que las personas se sientan más tranquilas.

¿Cómo llegaron los perros a Keralty?
Todo comenzó en los salones y laboratorios de Unisanitas en un proyecto de investigación académica. Yonatan recuerda que desarrollaron formas de estimulación neuropsicológica, con el acompañamiento de caninos, para la memoria, el lenguaje y la atención en adultos y niños. De aquí surgieron varios programas: intervenciones neuropsicológicas asistidas por perros, integración de animales de compañía en clínicas y visitas caninas a empresas para el manejo del estrés en el trabajo.
En todas las clínicas de Colsanitas se implementó un programa que permite el ingreso de animales de compañía a los centros hospitalarios de Keralty, cuando entendieron que para humanizar la salud era necesario permitir que los pacientes se despidieran o recibieran visitas de sus mascotas en momentos difíciles. Como dice el doctor: “Muchas personas tenían el deseo de despedirse de su animal de compañía o recibir su visita en el final de la vida”. Con el tiempo el proyecto dio vida a su otro programa llamado Ladrándole a la fatiga en el trabajo. Aquí, los cuatro perros entrenados del doctor Yonatan, además de visitar hospitales, entran a las empresas adscritas a Sanitas Seguros para ayudar a los trabajadores a manejar el estrés y el cansancio mental. “El perro se convierte en el medio que permite la interacción, es un estímulo que potencia los ejercicios y los cierres emocionales”, explica.
Poco a poco, el programa se ha ido expandiendo con intervenciones asistidas con perros también para pacientes de la Clínica Reina Sofía, Clínica Colombia, Clínica Santa María del Lago, Versania y la Fundación Keralty. “Hemos visitado algunos niños de larga estancia hospitalaria porque está demostrado que las intervenciones asistidas con perros favorecen el desarrollo mental, reducen los índices de depresión, ansiedad hospitalaria y también hace que las personas se sientan como en casa”, expresa el doctor Rojas.

La esencia natural y libre es lo que los hace tan especiales para sanar el alma humana, “mis perros son terapeutas pero yo dejo que se revuelquen, que jueguen entre ellos, los dejo que sean perros”, expresa el doctor.
¿Cómo es una terapia asistida por perros?
El doctor Yonatan explica que para la terapia asistida no basta con tener a un perro presente, debe ejercer un rol activo y estimulante para alcanzar metas de salud. Es un proceso técnico donde un profesional, ya sea psicólogo, médico o fisioterapeuta, en compañía de un perro entrenado, integra al animal en ejercicios específicos. Un ejemplo claro ocurre con los niños: en una consulta normal, un niño con dificultades de aprendizaje puede sentirse desmotivado, pero junto a un perro el panorama cambia totalmente. El doctor Rojas relata cómo, para trabajar la orientación espacial en un niño con dislexia, le pidieron al niño que le “enseñara” al perro a jugar triqui con fichas de gran tamaño, el niño debía darle órdenes como “pon la ficha arriba a la derecha” o “abajo a la izquierda”, y el perro, previamente entrenado, obedecía las órdenes del niño. De esta manera el perro se convierte en un mediador de la actividad para que, a través del juego, se produzca la estimulación, logrando que el niño trabaje sin sentir que está en una sesión de terapia aburrida.
En los adultos mayores o personas con mucha ansiedad, la terapia funciona a través de los sentidos. Se aprovecha la temperatura y la textura del pelo del animal para hacer ejercicios de relajación profunda. Al mirar al perro a los ojos y acariciarlo, nuestro cerebro activa las neuronas espejo y libera sustancias como la oxitocina, que nos dan tranquilidad, reduciendo la frecuencia cardíaca y el estrés. El doctor explica que el objetivo es que, cuando el paciente tenga un día difícil, pueda recordar esa sensación, “que recuerde cómo se siente el pelo del perro, y que eso le ayude a desconectarse de los pensamientos que le producen ansiedad”. Se trata de usar el vínculo natural con el animal para anclarnos en el presente. También se realizan estimulaciones para la memoria y la atención, como lo han hecho en la fundación Keralty, por ejemplo, haciendo que el perro realice una serie de actividades, “que me dé la mano derecha, luego la mano izquierda, después se acueste, se levante, abra un cajón [...] y le pedimos a los adultos mayores que digan de atrás para delante qué movimientos hizo el perro”, cuenta el doctor.
En consecuencia, el perro se convierte en un aliado del mensaje que el terapeuta quiere transmitir a su paciente. “El perro por sí solo genera bienestar, los animales de compañía aumentan la calidad de vida de las personas, pero para poder convertir un animal en un perro de terapia se requiere entrenamiento y para que sea acompañante terapéutico se requiere la compañía de un profesional de la salud”, enfatiza el doctor Yonatan.


Las intervenciones asistidas con perros adaptan procedimientos basados en la evidencia a escenarios en los que el perro puede interactuar como estímulo”, explica el doctor Rojas.
¿Cómo es el perro ideal para acompañar procesos terapéuticos?
El proceso de selección para que un perro se convierta en un aliado de la terapia es sumamente riguroso. No cualquier mascota puede cumplir este rol, el doctor explica que buscan características muy específicas: un alto deseo de agradar, gran sociabilidad y, sobre todo, una sensibilidad equilibrada. Se necesita un animal que sea capaz de autorregularse ante estímulos inesperados, como el grito de emoción de un niño o un ruido fuerte en un hospital, además de tener una alta sensibilidad visual para seguir las señales de su guía incluso a la distancia.
En cuanto al entrenamiento, no existe un lugar o escuela, cada guía suele preparar a sus propios compañeros. El doctor Yonatan, por ejemplo, ha formado a sus cuatro perros adaptando los comandos a las necesidades de cada paciente. Relata con orgullo el caso de Manchas, una perrita rescatada que resultó ser altamente idónea para el trabajo hospitalario por su tamaño ideal para subir a las camillas, o de Freya, una border collie que prefiere el trabajo al aire libre con jóvenes. El entrenamiento es constante y busca que el perro disfrute la interacción.
Al terminar cada sesión de terapia, el doctor Yonatan se encarga del cuidado y descanso de los cuatro perros: Chloé, Duduá, Freya y Manchas, garantizando su bienestar. Esto incluye un entrenamiento basado en un refuerzo positivo, es decir, en premiar conductas adecuadas y nunca infringir malestar al animal. Igualmente, el doctor cuida la alimentación nutritiva y balanceada de cada animal de compañía, y expresa la importancia de que cada uno disfrute de paseos que les permitan liberar su energía y relacionarse con otros animales a través del juego.
En tiempos como los que atravesamos, en los que la soledad se ha convertido en una nueva pandemia, el perro aparece como ese impulso social que nos obliga a salir, a respirar y a conectar con otros. Al final, permitir que un perro entre en un hospital o en una oficina es, en palabras del doctor, “potenciar un vínculo que para muchos pacientes es un pilar fundamental en su vida”.







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