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fonoaudiología infantil

La comunicación también se acompaña desde la infancia

Ilustración
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Los primeros años de vida son decisivos para el desarrollo del lenguaje y la comunicación. Identificar a tiempo señales de alerta y contar con el acompañamiento adecuado puede marcar una diferencia profunda en la forma en que los niños se relacionan con el mundo. De la mano de especialistas, exploramos el papel de la fonoaudiología en la infancia.

La primera infancia es una etapa decisiva que marca el rumbo del desarrollo de niños y niñas. Es en estos primeros años donde se construyen las habilidades que les permiten relacionarse consigo mismos, con los adultos y con su entorno.

Sin embargo, así como se abren muchas posibilidades de crecimiento, también pueden aparecer riesgos: dificultades en la interacción social, problemas de audición, de voz o retrasos en el habla o el lenguaje. Es por ello que la fonoaudiología cumple un papel fundamental al prevenir, detectar y acompañar estos procesos, contribuyendo al fortalecimiento de las habilidades comunicativas a lo largo de la vida.

fonoaudiología infantil

¿Qué es la fonoaudiología?

La fonoaudiología acompaña a las personas en todas las etapas de la vida. Abarca desde la intervención en el desarrollo del lenguaje y el entrenamiento de la voz en profesionales (cantantes, locutores o docentes), hasta el cuidado del adulto mayor frente al deterioro cognitivo o la demencia.

Su alcance va más allá del diagnóstico y la corrección de dificultades del habla, pues a través de procesos de rehabilitación y del trabajo con especialistas, esta disciplina puede transformar la calidad de vida y fortalecer la capacidad de las personas para comunicarse y relacionarse con su entorno.

En palabras de Marlen Castellanos, fonoaudióloga experta en desarrollo infantil y asesora técnica externa de Versania Nova, “estimula y reorganiza funciones importantes como la deglución y las funciones orofaciales necesarias favorecer la alimentación y la maduración de estructuras dentro de la boca, importantes para la alimentación y producción de un habla inteligible”. 

En la primera infancia, su implementación es relevante. Como explica Sindy Bolívar, médica especialista en neurodesarrollo y líder de la sede de Vesania Nova de Barranquilla, durante los primeros seis años de vida ocurre lo que se conoce como plasticidad cerebral: una etapa base del neurodesarrollo infantil en la que el cerebro tiene mayor capacidad de adaptación y aprendizaje, lo que favorece la inclusión y el desarrollo integral de los niños a futuro.

Durante los primeros seis años de vida ocurre lo que se conoce como plasticidad cerebral: una etapa en la que el cerebro tiene mayor capacidad de adaptación y aprendizaje.

¿Cuándo se necesita de la fonoaudiología?

Los especialistas están para acompañar a los niños y niñas y a sus familias en cada etapa del desarrollo. Sin embargo, como explica la doctora Bolívar, no se debe esperar a que el niño cumpla cierta edad para confirmar si existe un retraso en el desarrollo, pues los primeros meses de vida son claves para una intervención oportuna. 

Según la etapa, es posible evaluar los hitos del desarrollo como el sostén de la cabeza, el gateo o los primeros pasos, es decir, cuando el niño comienza a caminar de forma independiente. “Con esto también empieza el desarrollo del lenguaje: que el niño responda cuando lo llaman por su nombre, que mire a los ojos y que empiece a tener intención comunicativa (sonidos de animales y primeras palabras básicas como mamá, papá, agua o peces)” afirma la doctora Bolívar.

Este desarrollo gradual del lenguaje, según la fonoaudióloga Castellanos, debe partir de bases motoras, sensoriales y emocionales adecuadas que se favorecen a través de experimentación social en el juego, la maduración neuronal y la intención de comunicarse. “El lenguaje se usa para interactuar, para regular la conducta y construir pensamiento” agrega.

Por eso, ante cualquier señal de alerta, es importante actuar a tiempo. Por ejemplo, si a los ocho meses un niño presenta inestabilidad al sentarse o rechazo a estar boca abajo (la etapa previa al gateo), no se debe esperar. “Desde los ocho meses se puede iniciar una intervención terapéutica temprana de estimulación para que el niño empiece a adaptarse a la posición, con ejercicios y actividades que favorezcan su desarrollo”, explica la doctora Bolívar.

La fonoaudiología cumple un papel fundamental al prevenir, detectar y acompañar estos procesos, contribuyendo al fortalecimiento de las habilidades comunicativas a lo largo de la vida.

Diferencias entre retraso del desarrollo y trastorno de neurodesarrollo

Aunque suelen confundirse, existen diferencias importantes entre estos dos conceptos, como explica la doctora Bolívar:

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  • Retraso del desarrollo. Ocurre cuando el niño o la niña no adquiere ciertas habilidades en el tiempo esperado para su edad. Se trata de una demora en los hitos del desarrollo que, en algunos casos, puede ser transitoria y mejorar con acompañamiento oportuno.
  • Trastorno del neurodesarrollo. Se refiere a una condición crónica o atípica que requiere valoración especializada. Su diagnóstico se basa en la presencia de múltiples signos de alerta y criterios clínicos que orientan una intervención específica y sostenida en el tiempo.

Los mitos que deben quedar atrás

En casos de sospecha de retrasos del desarrollo o trastornos del neurodesarrollo, es común escuchar frases como: “el papá también se demoró en hablar, por eso no me preocupo”. Sin embargo, como advierte la doctora Sindy, aunque cada niño tiene su propio ritmo, estas comparaciones pueden retrasar la búsqueda de ayuda. Tomar como referencia el desarrollo de otros niños de la misma edad puede ser una primera señal para identificar si algo no marcha como debería. 

“Si mi hijo tiene dos años y comparte a diario con un niño de su misma edad que ya dice palabras y señala objetos, mientras el mío lanza los juguetes, evita el juego o presenta conductas repetitivas como girar sobre sí mismo, son señales que no podemos considerar normales”, explica.

Perder el miedo al diagnóstico es fundamental. La fonoaudiología se articula con otras áreas de la salud, como la pediatría y la psicología, para acompañar de manera integral el desarrollo de los niños y orientar a sus familias en cada etapa del proceso.

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