Diagnosticar una paciente con una infección de transmisión sexual (ITS) es, en muchas ocasiones, una noticia que genera alarma, vergüenza y un miedo innecesario en las mujeres. La mayoría de estas infecciones tienen tratamiento y cura. Es momento de dejar el mito atrás.
Comencemos definiendo las ITS: son enfermedades que se contraen a través del contacto sexual, vaginal, anal, oral u otro. Afectan por igual a hombres y mujeres, pero en las mujeres pueden tener mayor repercusión para la salud en el futuro. Por ejemplo, si no se trata la infección por el virus del papiloma humano puede causar cáncer de cuello uterino. Incluso algunas ITS pueden causar infertilidad, por eso hay que detectarlas y tratarlas con rapidez.
La infección más frecuente es la causada por el virus del papiloma humano. Se considera que ocho de cada diez mujeres la van a contraer en su vida reproductiva. Las otras ITS pueden ser causadas por bacterias o parásitos como la tricomoniasis, que reportó recientemente 156 millones de casos nuevos al año o la clamidia, muy frecuente en jóvenes. La sífilis, la gonorrea o el herpes genital, otras de las infecciones comunes, son todas curables y tratables.
Tener una de estas infecciones no significa que quien contrae la infección sea “promiscua” o que una persona con una pareja estable no va a tener nunca una ITS. Me sucede constantemente en el consultorio que debo informar a una paciente sobre su infección y de inmediato le genera un malestar exagerado, preguntas por todo lado, culpas y temor a contárselo a su pareja por ser estigmatizada. Pero no hay razón para tener tanto miedo. Gracias a los medicamentos actuales y tratamientos disponibles, la gran mayoría se pueden curar. Incluso el VIH, que es la menos común de todas, tiene tratamiento eficaz gracias a los antirretrovirales y los medicamentos actuales. Hoy en día una persona con VIH puede vivir como si fuera una enfermedad crónica que se trata.
Algunas conductas que pueden ayudarnos a prevenir las infecciones de transmisión sexual son:
- Uso correcto del preservativo, desde el principio hasta el final de la relación, no solo para la eyaculación. Previene VIH, gonorrea y clamidia.
- Vacunación contra el virus del papiloma humano o la hepatitis B.
Tener una de estas infecciones no significa que quien contrae la infección sea “promiscua” o que una persona con una pareja estable no va a tener nunca una ITS.
No todas las ITS se previenen solo con preservativo, pues el contacto piel con piel también puede contribuir al riesgo de contraerlas. Si observamos que una pareja tiene una lesión en la piel sospechosa lo ideal es evitar la relación sexual en ese momento.
A muchas mujeres el diagnóstico les afecta incluso la autoestima. Temen contarle a la pareja y no saben cómo abordarlo. Mi consejo es sencillo: sin tapujos. Explicando la situación y las soluciones planteadas por la ginecóloga, que indican que la pareja también debe realizarse los exámenes correspondientes y revisar el tratamiento juntos.





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