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cáncer de mama

Entendamos mejor el cáncer de mama

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Cada 19 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, una enfermedad que afecta a miles de mujeres en el mundo. Conversamos con Vivian Román, mastóloga de la Clínica Sebastián de Belalcázar de Cali, para comprender esta patología y tomar medidas de prevención.

Según la Organización Panamericana de la Salud, el cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente y la causa más común de muerte por cáncer en mujeres a nivel mundial. En Colombia, cada año se diagnostican alrededor de 17 000 casos nuevos, cerca de 47 al día, explica la doctora Vivian Román, mastóloga de la Clínica Sebastián de Belalcázar, en Cali. En estas cifras hay vidas, familias y avances médicos. Aquí una guía para entender mejor la enfermedad.

Entender la enfermedad

El cáncer se presenta cuando las células de la mama, el órgano glandular situado en la parte anterior del tórax, comienzan a crecer de forma descontrolada. A esa proliferación anómala se le llama cáncer. “Erróneamente, se cree que sin antecedentes familiares el riesgo de padecer cáncer de mama es casi inexistente, pero no tener antecedentes familiares no significa que no pueda presentarse. Hay que recordar que es la primera causa en incidencia y en mortalidad en mujeres”, advierte la especialista. Los familiares de primer grado, como madre o hermana, pueden elevar el riesgo por alteraciones genéticas, pero la mayoría de los casos responde a una combinación de factores. La edad, el sexo, la historia reproductiva, la densidad del tejido mamario, la exposición a hormonas, la menopausia y la obesidad influyen en el riesgo. Por esta razón, las pruebas de tamizació

No tener antecedentes familiares no significa que una mujer no pueda desarrollar cáncer de mama. 

Cuando se confirma un diagnóstico, el tratamiento requiere un análisis por parte del equipo de mastología y oncología. “Depende de la edad de la paciente, el estadio clínico y del subtipo molecular”, explica la doctora. Según estas características, se define si comenzar con cirugía o con quimioterapia neoadyuvante, es decir, previa a la operación. “Esta quimioterapia inicial tiene muy buenos resultados para disminuir el tamaño y la carga tumoral antes de la cirugía”, detalla. Después de la cirugía, el plan puede incluir radioterapia, terapia hormonal para bloquear el estímulo estrogénico y seguimiento periódico.

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Como resalta la especialista, la alta frecuencia del cáncer de mama en el mundo ha impulsado constantes investigaciones clínicas que hoy están transformando el pronóstico y la calidad de vida de las pacientes: 

  • Tumores HER2 positivos (sobreexpresión de la proteína HER2)

Estos tumores tienen una cantidad excesiva de la proteína HER2, que estimula el crecimiento y división celular. Por eso, se han creado terapias dirigidas que bloquean esa señal. Medicamentos como el trastuzumab deruxtecan, diseñados para llegar  a la célula tumoral y destruirla desde adentro, han mejorado la supervivencia, incluso en pacientes con niveles muy bajos de esta proteína (HER2-low).

  • Subtipos luminales (sensibles a hormonas)

Son la variante más común y sus células crecen estimuladas por hormonas como los estrógenos y la progesterona. Para tratarlo, además de bloquear la producción de hormonas, se incorporan los inhibidores de ciclinas (CDK4/6) que frenan el ciclo celular para evitar que la célula se divida, mostrando gran impacto en etapas de alto riesgo y estadios metastásicos.

  • Pacientes con mutaciones genéticas (BRCA1 y BRCA2)

Ocurre cuando la persona nace con una alteración en los genes encargados de reparar las anomalías del ADN celular. Hoy se aprovecha esa misma alteración para atacarlo. Medicamentos como el olaparib (inhibidores de PARP) bloquean la última vía de reparación que le queda a la célula cancerosa; al no poder reparar su ADN, la célula tumoral colapsa y muere, preservando mejor el tejido sano.

  • Cáncer de mama triple negativo

Se llama “triple negativo” porque las células no tienen receptores de estrógeno, progesterona, ni la proteína HER2. Al no tener ninguno de estos tres “interruptores”, los tratamientos hormonales o dirigidos convencionales no funcionan. Era el panorama más complejo, pero la llegada de la inmunoterapia ha cambiado este escenario. Estos fármacos desenmascaran al tumor para que el propio sistema de defensas del cuerpo lo destruya.

La medicina ya no trata todos los cánceres de mama de la misma manera: el subtipo molecular ayuda a definir el tratamiento.

Señales de alerta del cáncer de mama

  • Cambios en la piel del seno: coloración extraña, engrosamiento con aspecto de “piel de naranja” o retracciones y hundimientos que surjan de forma repentina.
  • Secreción por el pezón: salida espontánea de fluido sin necesidad de presionar, en especial si es sanguinolenta o transparente.
  • Asimetría o úlceras: aumento del tamaño de una glándula mamaria respecto a la otra, o presencia de ulceraciones cutáneas.
  • Nódulos distantes: palpación de bultos en la región axilar o en la zona del cuello.


El objetivo es detectar la enfermedad antes de que aparezca cualquiera de estos síntomas. De ahí la importancia del tamizaje: realizar la mamografía y la ecografía mamaria periódicamente según la edad, o consultar sin demora ante la menor alteración.

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La importancia del acompañamiento

Recibir la noticia de un cáncer de mama genera un impacto emocional profundo que cambia la vida de la paciente y de su entorno. La doctora Vivian enfatiza que hay que comprender el diagnóstico, conocer el plan de tratamiento individualizado y especializado y vivir un día a la vez. Las recomendaciones buscan preparar el organismo para las terapias: alimentación equilibrada, actividad física adaptada, descanso suficiente y reparador y evitar tabaco y alcohol.

El bienestar físico es inseparable del equilibrio emocional. Es normal que tras el diagnóstico surjan emociones complejas. “Sentir miedo, rabia, tristeza, preguntarse ¿por qué a mí? O experimentar incertidumbre”, señala la doctora. Por eso, la salud mental debe abordarse como un pilar transversal del tratamiento. Contar con la familia, el equipo médico y acompañamiento profesional en psicooncología ayuda a procesar el impacto y brinda herramientas para el proceso. 

¿Cómo explicárselo a la familia?

Cuando el diagnóstico llega a un hogar, una de las mayores dificultades es cómo comunicárselo a la familia, especialmente a los hijos. La recomendación es hablar con la verdad, adaptando el lenguaje según la edad pero sin ocultar la realidad. “Explicarles que el cuerpo tiene células y que algunas crecieron sin control”, describe la doctora Vivian, “por lo que necesitará médicos y tratamientos especiales para ponerse bien que la harán sentir más cansada”. No es necesario usar tecnicismos, pero sí dejar abierta la posibilidad de que hagan preguntas. 

Mitos alrededor del cáncer de mama

El cáncer de mama solo afecta a las mujeres
Falso. Los hombres poseen tejido mamario. Aunque representa aproximadamente el 1 % de los casos, el cáncer de mama masculino existe y requiere manejo clínico.

El desodorante con aluminio causa cáncer
Falso. No existe evidencia científica que demuestre que el bajo porcentaje de aluminio en los desodorantes produzca tumores.

Guardar el celular en el brasier provoca tumores
Falso. No hay evidencia convincente que vincule el celular en el sostén con el origen del cáncer de mama.

Un golpe fuerte en el pecho se convierte en cáncer
Falso. Un traumatismo causa dolor, hematomas o necrosis grasa. Si se halla un tumor tras un golpe, es porque este ya estaba allí; el impacto nunca genera una lesión maligna.

Hábitos que reducen el riesgo

Aunque factores como la edad o las variantes genéticas no se pueden modificar, existen hábitos protectores: mantener un peso saludable, realizar ejercicio físico regular, evitar el cigarrillo y el alcohol. “Intentar tener una vida tranquila y feliz también nos protege del cáncer”, concluye la doctora. El cáncer de mama no siempre se manifiesta como una masa palpable y no tener antecedentes no elimina el riesgo. Los tratamientos son cada vez más personalizados y combinan ciencia y detección oportuna.