Su majestad el hígado

Por: / Julio 2018

Es polifacético, introvertido, multitarea, delicado, voluminoso y, sobre todo, un buen trabajador. Hablamos con un especialista sobre el órgano que algunos llaman “el laboratorio del cuerpo”.

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as enciclopedias médicas advierten que la disfuncionalidad del hígado es incompatible con la vida. De hecho, se le reconoce como un obrero indispensable dentro del sistema digestivo, el endocrino y el excretor, y se le atribuyen motes como “el laboratorio del cuerpo” porque sintetiza proteínas, almacena vitaminas, procesa nutrientes y descompone grasas y hormonas cuando se vuelven inútiles para el organismo.

También realiza funciones tan indispensables como el mantenimiento de la temperatura corporal y el descarte de los glóbulos rojos viejos o muertos. También produce la bilis, que permite metabolizar las grasas; procesa y almacena azúcares, y filtra toxinas.

Buscamos al doctor Óscar Páez, médico internista-gastroenterólogo adscrito a Colsanitas, para que informara a los lectores y desmontara algunos mitos relacionados con las enfermedades del hígado, expusiera sus causas y las recomendaciones para evitarlas. El especialista de la Clínica Iberoamérica de Barranquilla responde algunas preguntas.

¿Cuáles son los síntomas de un hígado enfermo?

El color amarillento en los ojos y la piel, la orina oscura, las heces pálidas, erupciones y picazón en la piel, fatiga, jaqueca, pérdida de apetito y de peso pueden ser síntomas asociados a problemas del hígado, pero también pueden ser señales de algún problema hematológico o de los conductos biliares. Por eso, lo recomendado es recurrir a un especialista que ordene los exámenes específicos para dar con el diagnóstico.

¿El hígado duele?

Sí, pero rara vez. Se presenta en circunstancias muy específicas, por ejemplo cuando hay un ensanchamiento tal que los bordes del hígado superan los límites considerados como normales y se distiende la cápsula peritoneal, que es una membrana serosa, delgada y poco resistente que lo recubre. Esto puede producir molestia y alertar al paciente de que algo no marcha bien en su abdomen. Regularmente ocurre cuando la enfermedad ha evolucionado a etapas graves.

Por otro lado, hay órganos que están muy cerca del hígado y pueden atemorizar cuando duelen. La vesícula biliar, encargada de almacenar y concentrar la bilis, es una víscera muy propensa a causar molestia cuando se acumulan en ella cálculos de sales. Y como está pegada a la parte inferior del hígado, suele confundirse el lugar exacto de donde emana el síntoma.

¿Cómo saber si el hígado está sano o enfermo?

Para determinar si hay algún problema con la función hepática, el especialista —que puede ser un gastroenterólogo o un hepatólogo— prescribe pruebas de sangre en las que miden los niveles de transaminasa y aminotransferasas. Estas son enzimas cuyos valores se alteran cuando el hígado presenta algún trastorno o patología. También son muy útiles las ecografías, los estudios de medicina nuclear o tomografías computarizadas.

¿Es posible padecer cirrosis si no se ha abusado del consumo de alcohol?

Sí es posible. La cirrosis hepática está referida a la presencia de cicatrices en reemplazo del tejido funcional por una inflamación persistente o crónica. Resulta que su principal causa es el consumo excesivo y permanente de alcohol, pero también es posible que se produzca por culpa de los virus de hepatitis B y hepatitis C, por enfermedades autoinmunes, enfermedades hereditarias, por fármacos, por tóxicos o por obesidad. De tal manera que una persona con buenos hábitos alimenticios y no consumidora de alcohol también puede padecer de este exceso de tejido fibroso que se conoce como cirrosis. Al final, esa cicatrización anormal sirve para que el organismo se defienda de las agresiones del virus, pero vuelve al órgano disfuncional.

Otras causas de cirrosis que son mucho menos comunes son los trastornos de las vías biliares, enfermedades inmunológicas, hereditarias y otras patologías relacionadas con el sobrepeso.

Se habla mucho de la capacidad de regeneración que tiene el hígado. ¿Sucede en todos los casos?

No. El hígado es de los pocos órganos capaces de regenerarse cuando es sometido a una extirpación parcial, pero cuando es afectado por patologías graves deja de funcionar y no se da la regeneración. Las células del hígado, llamadas hepatocitos, al ser estimuladas pueden multiplicarse y recuperar naturalmente el tejido perdido. Esta regeneración ocurre en tres fases: primero, las células se replican, después se expanden y, por último, cuando está completamente restaurada la masa y recuperada la funcionalidad del órgano, se detiene súbitamente.

Gracias a esta extraordinaria condición, es posible que familiares de una persona enferma se conviertan en donantes vivos y logren salvar así la vida del pariente al que el hígado no le funciona. El problema es que si la enfermedad proviene de una agresión que no cesa, entonces el órgano trata de recuperarse indefinidamente y se produce la cirrosis hepática, con lo cual coexisten tres fenómenos graves: muerte de las células hepáticas, fibrosis y nódulos de regeneración.

¿Existe una dieta específica para mantener el hígado sano?

Cualquiera que quiera estar bien por dentro y por fuera debe comer pocas grasas saturadas, no consumir más calorías de las que gasta en un día, incorporar a sus hábitos alimenticios un 50% de carbohidratos de buena calidad con harinas no procesadas, tubérculos y verduras, vegetales y proteínas de calidad, como pescado, aves y carnes magras.

¿Hay medicamentos que producen daños al hígado?

Las drogas sin prescripción médica o sin vigilancia permanente pueden causar agresiones en el hígado y decantar complicaciones graves que afecten su funcionamiento. Mucha gente suele consumir acetaminofén con demasiada confianza, y resulta que en dosis altas este medicamento puede convertirse en un tóxico agresivo para este órgano vital. Hay otros fármacos, como terapias hormonales, antibióticos y anticoagulantes que también pueden causarle daño al hígado, pero generalmente los pacientes los consumen bajo vigilancia del profesional.

Respecto a los medicamentos naturistas, que muchos consideran que no pueden ser dañinos, resulta que son productos que también pueden ser hepatotóxicos. De tal manera que lo recomendable es consultar con su médico cualquier hierba, polvo o sustancia natural que pretenda ingerir antes de arriesgarse a padecer consecuencias por la automedicación.

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