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depresión en niños y adolescentes

150 preguntas sobre ansiedad y depresión en niños, niñas y adolescentes

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El más reciente libro de Catalina Gallo, periodista especializada en salud mental, y Germán Casas, psiquiatra infantil, recoge las inquietudes más comunes que tienen las familias sobre la salud mental de sus hijos. Una guía para esclarecer dudas y encontrar un camino hacia las soluciones.

En el informe Estado mundial de la infancia (2021), Unicef afirma que la depresión y la ansiedad son las dos primeras complicaciones mentales más frecuentes en niños, niñas y adolescentes. En Colombia, uno de cada cuatro niños y niñas tiene un trastorno mental que requiere evaluación, y dos de cada diez tienen ansiedad y/o depresión, según explica el psiquiatra infantil Germán Casas en el libro Un experto responde 150 preguntas sobre ansiedad y depresión, publicado en Grijalbo a finales del año pasado.

Estos números fueron, en gran medida, la motivación para que el médico y la periodista Catalina Gallo sumaran habilidades y escribieran el libro. “Lo que están buscando los papás son respuestas. Están llenos de preguntas y necesitan la voz de un experto”, cuenta la autora, quien identificó a través de las redes sociales una insuficiencia de información verídica sobre la ansiedad y la depresión en las primeras etapas de la vida. El libro es un manual de inquietudes resueltas con evidencia.

En este libro, Catalina Gallo, periodista de salud le plantea al psiquiatra Germán Casas, 150 preguntas sobre estos trastornos de salud mental.

Informarse es clave para atender las problemáticas de los niños

En ocasiones las madres y los padres observan comportamientos en sus hijos que no logran descifrar. Actitudes que no se pueden encasillar como “signos de alarma” pero tampoco descartar. “Lo que encontré en mi investigación es que los papás no sabían qué hacer. Lo que más se les dificulta es entender qué se hace con un hijo que se está comportando de cierta manera o con un adolescente que dice que se quiere morir”, explica Catalina Gallo. 

Por otro lado, están los padres de aquellos hijos que ya están diagnosticados, pero que, con el paso del tiempo van teniendo más inquietudes. “El libro amplía la información que muchas veces no logran resolver en una consulta”, añade la periodista. Aunque todas las preguntas que se abordan son relevantes, la primera es la clave para continuar con la lectura:

“Dicen que la depresión en la infancia no existe. ¿Eso es cierto?”

Falso. La depresión en la infancia sí existe, pero es muy difícil aceptarla, está completamente negada y es desconocida. 

Esta pregunta es un punto de partida para los padres y acudientes, pues de ahí se despliegan el resto de inquietudes. “Lo que queremos es que la gente sepa que tanto la depresión como la ansiedad en niños y adolescentes existe”, dice el doctor Casas.

Ni los padres ni la escuela deben hacer los diagnósticos. De esto se encargan los psicólogos y psiquiatras. Los colegios juegan un papel relevante en la detección y el acompañamiento.

Cuándo pedir ayuda

La historia sobre los trastornos y enfermedades mentales en niños, niñas y adolescentes ha cambiado a lo largo del tiempo. Los casos no solo han aumentado en los últimos años de manera exponencial por factores como la tecnología, las redes y la pandemia, sino que también se detectan más que antes. Es decir, no es que antes no existieran, sino que no se identificaban o se les daba una lectura diferente, explica el psiquiatra.

Por eso es importante que los padres estén atentos a algunos signos que ayudan a la detección:

El niño o adolescente dice que siente que le pasa algo, habla de muerte o refiere ganas de morirse.

El niño no juega de la misma manera en el jardín infantil o colegio, parece aislado, se frustra con facilidad o tiene reacciones fuertes.
(Es clave prestar atención a los reportes escolares, pues los centros educativos pueden comparar el comportamiento de niños que están en la misma etapa).

Síntomas somáticos sin causa aparente: dolores de cabeza o de estómago, entre otros.

Ni los padres ni la escuela deben hacer los diagnósticos. De esto se encargan los psicólogos y psiquiatras. Los centros educativos juegan un papel relevante en la detección y el acompañamiento, y los padres tienen la responsabilidad de informar a la institución lo que está ocurriendo. El colegio debe apoyar el proceso y ser flexible para que el alumno continúe su programa de estudios con cambios que se ajusten a la situación. “El acceso al aprendizaje es un factor de protección en salud pública y mental. Sacar al niño de la escuela o limitar su potencial de aprendizaje es un factor de riesgo”, señala el especialista.

Algunas preguntas y respuestas que se encuentran en el libro

Dicen que la depresión es causada por un problema químico en el cerebro. ¿Eso es cierto?

No siempre. Se puede calificar como endógena o exógena. La depresión endógena siempre es el resultado de un desbalance químico del cerebro que puede estar relacionado con una predisposición genética. La endógena se origina únicamente por ausencia de neurotransmisores, por cambios en el cerebro de manera química o biológica.

¿Qué son los neurotransmisores?

Son un grupo de sustancias que produce el cuerpo humano y actúan en el cerebro. Este órgano funciona correctamente debido a los neurotransmisores. Todos los seres humanos tenemos estas sustancias y una fábrica interna que los produce. En los estados de ánimo, el más importante es la serotonina. Esta interactúa con otros neurotransmisores, como la noradrenalina y la dopamina. Cuando una persona está triste, el cerebro libera más serotonina. Pero cuando no se libera o se agota esta producción, esa tristeza se convierte en una depresión endógena.

¿Es la depresión un trastorno mental?

Sí lo es, aunque a algunas personas no les guste escuchar ese nombre. Precisamente, por ser un trastorno es algo que está alterado y que debe corregirse.

¿Qué es la ansiedad?

Es una respuesta emocional y fisiológica ante situaciones que pueden ser peligrosas. Es una reacción que nos permite protegernos, evitar riesgos. Esa es la ansiedad buena, esa que se puede manejar. Existe una ansiedad que es perjudicial: la ansiedad patológica. Esta no se puede manejar, es severa y produce parálisis o inactividad. En un niño, niña o adolescente se puede presentar con sintomatologías fisiológicas, como taquicardia, respiración rápida, palidez o angustia, síntomas que le impiden realizar sus actividades regulares.

¿Cómo sé que mi niño/niña tiene ansiedad y no es un capricho?

En la pataleta o capricho el niño o adolescente puede llorar por obtener algo, pero se calma al tenerlo. Con la ansiedad, el niño o niña no necesita nada concreto a cambio, busca a su madre o padre para que lo proteja: un vínculo o un abrazo que lo haga sentirse seguro y a salvo.

¿Cómo se trata la ansiedad?

Si la ansiedad ya es paralizante, es decir, el niño o niña ya no mantiene su vida cotidiana, se debe empezar un tratamiento psicológico. No es muy frecuente que se requiera tratamiento farmacológico, pues se usa solo en algunos casos en los que hay factores genéticos. En caso de que se requieran, se debe hacer por medio de un psiquiatra.

Este artículo hace parte de la edición 204 de nuestra revista impresa. Encuéntrela completa aquí.

María Juliana Pacheco Blel

Escritora y comunicadora, apasionada por los temas de desarrollo personal. Autora del libro Un Lugar en el Mundo.