Claudia Hakim, la educadora

Por: / Fotografía : Pablo Salgado / Diciembre 2019

La directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá se ha trazado el objetivo de darle a la institución un carácter educativo para la comunidad.

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comienzos de los años setenta, Claudia Hakim Tawil visitó por primera vez el Museo de Arte Moderno de Bogotá, MamBo. Recuerda que quedó impactada con una exposición del artista argentino Julio Le Parc. Décadas después, en 2016, asumió la dirección del museo. La institución fue creada por Marta Traba en 1962, quien en el 69 se la entregó a Gloria Zea con 80 obras. El museo pasó por el campus de la Universidad Nacional, estuvo en unos locales del primer piso del Edificio Bavaria y después en El Planetario. En 1979 se trasladó a la sede que ocupa hoy, que fue diseñada por el arquitecto Rogelio Salmona.

Egresada del programa de Textiles de la Universidad de Los Andes, a mediados de los ochenta Claudia viajó a Inglaterra, y en el Oxford College estudió cerámica, escultura en barro, diseño de joyas e historia del arte. Regresó a Colombia en 1987 con la intención de dedicarse a la escultura. Trabajó en obras de gran formato desde su taller en la zona industrial, hasta que en 2009 asumió la dirección del espacio NC Arte, que transformó en fundación. Gloria Zea, directora por décadas del Museo de Arte Moderno, asistía a todas las exposiciones. Conoció el talante de Claudia y su capacidad de gestión, y en marzo de 2016 la invitó a dirigir el MamBo.

¿Cómo recibió el museo?

El museo llevaba un tiempo con poca actividad y había perdido bastante público. Palpitaba, pero no engranaba. Entonces fue un riesgo, una aventura en la que me metí para lograr que la gente volviera. Gloria estaba un poco cansada, entonces me puse en la tarea de renovarlo, al fin y al cabo el museo es una institución muy importante para la ciudad. Gloria trajo artistas maravillosos, tenía muy buenos contactos y tuvo mucho reconocimiento internacional.

¿Qué es un museo de arte moderno y para qué sirve?

Un museo guarda historia, guarda arte, expone su colección y realiza actividades culturales y educativas. En un momento dado, en el que el museo estuvo cerrado, le preguntamos a la gente: “¿qué espera usted de un museo y qué quiere encontrar dentro?”. La respuesta fue unánime: los visitantes quieren encontrar información clara de las exposiciones con contenido variado para entenderlas, visitas guiadas, talleres. Sienten que el museo les da una forma de entretenimiento y una manera de aprender y pensar diferente. Los museos son necesarios, son importantes dentro de cualquier cultura del mundo. Los museos tienen que ir a la vanguardia de la vida, protegiendo su historia y haciendo el comparativo de lo que pudo haber sido la historia del país, del arte, o la historia a través del arte y lo que está sucediendo contemporáneamente.

Y en su existencia, es fundamental el mecenazgo...

Siempre el arte ha necesitado apoyo y alguien que lo ayude, que lo exhiba, que le deje mostrar su contenido. De eso se encargan las galerías, los museos, los coleccionistas, los gestores culturales, el gobierno… Esos son los mecenas del arte hoy en día.

Usted llegó pensando en que se quedaría en la dirección del museo durante cuatro años...

Pueden ser cinco… lo que pasa es que esto tiene que ser rápido. La gente está esperando que haya cambios. Hemos trabajado lo más rápido que hemos podido, no se puede más porque no contamos con recursos suficientes. Sin embargo, hemos llevado a cabo cambios en la infraestructura para regresar el museo a como fue concebido inicialmente, al diseño que el arquitecto Salmona presentó.

Y recuperaron el área de educación, que no estaba funcionando.

Sí, y activamos los departamentos de comunicaciones, comercial, diseño, la parte de curaduría con museografía e investigación, contamos con una subdirección, dirección financiera, la Red MamBo para que la gente se vuelva amiga del museo, entre muchas otras acciones.

CLAUDIA HAKIM 1

¿Con qué se encuentra hoy un visitante del Museo de Arte Moderno de Bogotá?

La gente se encuentra con información artística, cultural o histórica a través de exposiciones o actividades interesantes y atractivas que ponemos al servicio del público. Eso es lo mínimo que hace un museo, haciendo énfasis en que el objetivo es educar. A través del arte se puede transformar y crear cambios de actitud en las personas. La imaginación empieza a generar una serie de ideas que se denominan pensamiento creativo, el cual no solamente se utiliza para hacer una obra sobre un lienzo blanco, ¡también es indispensable para contestar un teléfono en un call center! Para todo. Entrar a un museo y contar con el acompañamiento de un guía te enseña ciertas cosas que no sabes, te pone en conversación, a dialogar, a cuestionarte. De todas las maneras el arte pone a pensar, y se puede realizar basándose en denuncias políticas, religiosas o sociales. El arte puede con todo. Es una forma de expresión, de conversación.

¿Cómo involucra a la comunidad dentro del eje educativo?

Entramos en comunicación con los colegios y creamos una serie de proyectos dirigidos a niños y adultos en condición de vulnerabilidad. Los denominamos Parchando en el MamBo. El año pasado llevamos 22 mil, niños y este año esperamos llevar 25 mil. Suministramos transporte desde sus colegios, les organizamos una actividad, visita guiada, talleres, onces y los regresamos al colegio. También tenemos talleres en los barrios, porque muchas veces la gente no se puede desplazar. Hicimos el taller para adolescentes Yo me quiero, yo me cuido, donde a través del dibujo y de la expresión abordamos temas como el reconocimiento del cuerpo, la autoestima, el manejo de emociones y los proyectos de vida. Fue muy exitoso. Lo realizamos con niñas adolescentes y trabajamos con los Clanes del Distrito (Centros Locales de Arte para la Niñez: CLAN). También reactivamos el MamBo Viajero, un museo itinerante que estacionamos una semana en diez localidades diferentes de Bogotá. La idea es repetirlo. Tenemos otro programa para adultos mayores, que no se pueden desplazar, que se llama El MamBo en tu barrio, y que consiste en la realización de talleres artísticos para enseñarles a pintar a los ancianos.

¿Y el Programa de Formación Artística?

El resultado del programa fue buenísimo. Hicimos una convocatoria dirigida a artistas empíricos de toda la ciudad y se inscribieron 160. Seleccionamos 25, y se siente uno muy orgulloso de verlos presentando su obra. La exposición se llamó Autónomo, y tuvo lugar en marzo de 2019. Lo que uno quisiera tener ahí es un mecenas para ellos, que alguien continuara con estos artistas apoyándolos. Hay que hacerle seguimiento a este tipo de proyectos para no abandonarlos.

¿Cuál es la necesidad más urgente del museo?

La prioridad es recuperar su colección: hacerle el diagnóstico completo, la limpieza, toda la renovación, restauración, conservación y tener un espacio adecuado para mantenerla. Que todas las obras estén listas.

¿Cómo apoyar al museo?

Haciendo parte de la Red MamBo mediante una membresía. Hay diferentes categorías que dan ciertos beneficios.

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