La pubertad precoz es una condición en la que el desarrollo sexual y físico de un niño comienza antes de lo habitual. Esta situación puede traer consecuencias físicas y emocionales, por lo que es clave comprender sus causas y conocer los tratamientos disponibles para garantizar un desarrollo saludable.

Según el National Institute of Child Health and Human Development (NICHD), la pubertad precoz afecta a entre 1 de cada 5.000 y 10.000 niños. La pubertad es el proceso de maduración sexual del cuerpo, que suele comenzar entre los 8 y 13 años en las niñas y entre los 9 y 14 años en los niños. Sin embargo, cuando este desarrollo ocurre antes de los 8 años en las niñas o de los 9 años en los niños, se considera pubertad precoz. Esta condición puede no tener una causa identificable (idiopática) o estar relacionada con factores hormonales, genéticos o ambientales.
La doctora Camila Céspedes, endocrinóloga pediátrica adscrita a Colsanitas, explica que “en la pubertad normal, el proceso sigue un orden específico: en las niñas comienza con la aparición del botón mamario y en los niños con el aumento del tamaño de los testículos. En la pubertad precoz, además de presentarse antes de lo esperado, los signos pueden aparecer en orden diferente y no necesariamente siguen el patrón habitual”.
Señales e impacto de la pubertad precoz
Según la doctora Céspedes, “es importante resaltar que las señales físicas son las más confiables para detectar la pubertad precoz”. Aunque durante este proceso también pueden darse cambios emocionales, estos no son tan determinantes como los cambios físicos.
Algunas señales comunes en niños y niñas incluyen:
- Aceleración del crecimiento
- Aparición de vello púbico y axilar
- Acné y cambios en la piel
- Olor corporal
- Alteraciones de conducta
Señales en las niñas
En las niñas, otros síntomas de pubertad precoz son:
- Inicio de la menstruación
- Desarrollo de los senos
Señales en los niños
En los niños, los síntomas adicionales incluyen:
- Agrandamiento de los testículos y el pene
- Crecimiento de vello facial
- Erecciones espontáneas y eyaculaciones
- Profundización de la voz
El impacto físico de la pubertad precoz, especialmente cuando comienza a una edad muy temprana, se refleja en la talla final. Este proceso puede reducir su estatura adulta debido a una maduración ósea acelerada. La doctora Céspedes explica que “cuando la pubertad comienza antes de tiempo, los huesos crecen rápidamente y, al cerrarse las placas de crecimiento, esto puede impedir que se alcance la altura esperada”.
Además, los efectos psicosociales son significativos. Los niños y niñas con pubertad precoz pueden enfrentar dificultades en la interacción con sus compañeros debido a su desarrollo físico adelantado, lo que puede generar incomodidad, choques o incluso aislamiento. La capacidad reproductiva adquirida a una edad temprana puede generar preocupaciones tanto para ellos como para sus familias, al implicar riesgos y desafíos en su desarrollo emocional y social.

Causas de la pubertad precoz
En la mayoría de los casos, la pubertad precoz no tiene una causa patológica. Sin embargo, en algunos niños y niñas puede estar relacionada con alteraciones en el funcionamiento de las glándulas suprarrenales, tumores en los testículos, ovarios o sistema nervioso central, e incluso quistes ováricos, lo que puede generar un impacto físico adicional según la condición específica.
Existen dos tipos principales de pubertad precoz: la pubertad precoz central (PPC) y la pubertad precoz periférica (PPP). La PPC ocurre cuando el eje hipotálamo-hipófisis-gónadas se activa de forma prematura y puede estar asociada con trastornos neurológicos, tumores cerebrales o antecedentes genéticos. En cambio, la PPP no involucra este eje, sino que se debe a una producción excesiva de hormonas sexuales en los ovarios, testículos o glándulas suprarrenales. Esta condición puede estar vinculada a trastornos como el síndrome de McCune-Albright o la hiperplasia suprarrenal congénita.
Ante cualquier señal de desarrollo puberal antes de la edad esperada, es fundamental consultar al pediatra. Como menciona la doctora Céspedes, “el pediatra, junto con los especialistas, definirá el estudio adecuado y, si es necesario, se derivará al paciente a endocrinología pediátrica para un diagnóstico y tratamiento más preciso”. La intervención temprana es clave para un manejo adecuado de esta condición.
Factores de riesgo y prevención
Según el NICHD, varios factores pueden aumentar el riesgo de pubertad precoz. Entre ellos se encuentran la exposición a sustancias químicas presentes en el ambiente, como los estrógenos ambientales, que pueden afectar el desarrollo hormonal; la obesidad infantil, que influye en la producción de hormonas; y los antecedentes familiares de pubertad precoz, que aumentan la probabilidad de que se presente. Además, algunas condiciones genéticas pueden predisponer a los niños y niñas a experimentar pubertad adelantada.
Mantener hábitos de vida saludable es clave para la salud en general y, en particular para la salud hormonal. Es recomendable evitar cambios bruscos de peso y reducir el consumo de alimentos ultraprocesados. Además, “en los últimos años se ha comenzado a hablar de los disruptores endocrinos, sustancias que pueden alterar los procesos biológicos normales, incluyendo la pubertad. Estos disruptores, que se encuentran en productos como perfumes, cremas que contienen lavanda, esmaltes, plásticos y la soya, podrían influir en el desarrollo hormonal. Por eso, se recomienda moderar o evitar su consumo”, explica la doctora Céspedes.

Opciones de tratamiento e importancia de la cronobiología
El tratamiento para la pubertad precoz depende de su causa y gravedad. En los casos idiopáticos o de pubertad precoz central, el abordaje más común es el uso de análogos de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH). Estos medicamentos bloquean temporalmente la liberación de hormonas sexuales, lo que ayuda a frenar el desarrollo hormonal prematuro. Según la Academia Americana de Pediatría (AAP), este tratamiento es seguro y efectivo en la mayoría de los casos. Para la pubertad precoz periférica, el tratamiento se centra en tratar la causa subyacente, como tumores o trastornos hormonales. Esto puede requerir cirugía o medicamentos específicos para abordar el problema subyacente.
La cronobiología, que estudia los ritmos biológicos de los organismos y su regulación por los ciclos de luz y oscuridad, conocidos como ciclos circadianos, también juega un papel en el desarrollo general del cuerpo. “Aunque la cronobiología no se aplica de manera directa en el diagnóstico y tratamiento de la pubertad precoz, su influencia en el desarrollo general del organismo es clave”, afirma la doctora Céspedes. Para un crecimiento y desarrollo adecuados, es fundamental mantener horarios regulares de sueño, de alimentación y de ejercicio, ya que estos hábitos influyen directamente en el bienestar hormonal y el equilibrio biológico del cuerpo.
Detectar y tratar la pubertad precoz a tiempo es clave para minimizar sus efectos en el desarrollo físico y emocional de los niños. Si se observan signos de desarrollo prematuro, es fundamental acudir a un especialista en endocrinología pediátrica para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. Además, abordar con los niños sus dudas sobre los cambios en sus cuerpos de forma honesta y sensible les ayuda a comprender que cada persona experimenta la pubertad a su propio ritmo.


Dejar un comentario