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tipos de infarto

No todos los infartos son iguales

Ilustración
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Un infarto no siempre ocurre por la misma razón ni afecta al corazón de la misma manera. La medicina los clasifica en cinco tipos según su causa, una diferencia clave para el diagnóstico, el tratamiento y el pronóstico a largo plazo.

El corazón late aproximadamente 100.000 veces al día. Para lograrlo, depende de un flujo constante de sangre y oxígeno a través de las arterias coronarias. Cuando ese suministro se interrumpe, ocurre un infarto. Y aunque la idea generalizada es que el infarto tiene una sola razón, la realidad médica es más compleja: no todos los infartos se originan igual ni se tratan de la misma manera.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares causan más de 20 millones de muertes al año en el mundo. En Colombia, las enfermedades isquémicas del corazón representaron el 16,8 % de todas las defunciones registradas en el primer trimestre del 2024, según el DANE, mientras que el infarto agudo de miocardio registró más de 44.000 casos en el 2025. Las cifras reflejan la magnitud de un problema de salud pública que a veces parece menos frecuente de lo que es.

Un mismo nombre, cinco causas diferentes

Aunque solemos hablar del infarto como si fuera uno solo, la medicina reconoce varios tipos. “Existen cinco tipos de infarto, y lo que los diferencia principalmente es la causa que los genera”, explica la doctora Erika Martínez, cardióloga especialista en falla cardíaca de la Clínica Iberoamérica de Colsanitas en Barranquilla.

Los más frecuentes son los tipo 1 y 2. “El tipo 1, que es el más conocido, ocurre cuando una placa de grasa acumulada en la pared de una arteria coronaria se rompe y genera un trombo que bloquea el paso de la sangre al músculo cardíaco”, afirma la doctora Martínez. Es la forma de infarto que la mayoría de las personas tiene en mente cuando piensa en una emergencia cardíaca.

En el caso del tipo 2, no existe una obstrucción directa. “El infarto tipo 2 no se produce por una obstrucción, sino por un desbalance entre el oxígeno que el corazón necesita y el que realmente recibe. Esto puede suceder en situaciones como anemia, arritmias o hipertensión arterial extrema”, señala la especialista.

El tipo 3 está relacionado con muerte cardíaca súbita, el 4 con procedimientos de intervención coronaria y el 5 con cirugías de bypass. Estos tipos se presentan en contextos más específicos, pero son igual de serios.

infarto cardíaco

Lo que sucede dentro del corazón

Independientemente del tipo, lo que ocurre en el tejido cardíaco sigue una lógica común: el músculo del corazón deja de recibir el oxígeno que necesita y, si no se actúa con rapidez, el tejido cardíaco comienza a dañarse de manera irreversible.

La gravedad del daño depende del grado de obstrucción, de la extensión del músculo comprometido y del tiempo que pasa entre el inicio de los síntomas y la intervención médica. “Si no se actúa a tiempo, el músculo cardíaco puede lesionarse de forma permanente”, advierte la doctora Martínez. 

Por ejemplo, en los infartos tipo 1, el objetivo principal es reabrir la arteria obstruida lo antes posible, ya que cada minuto que pasa aumenta el riesgo de daño irreversible. En los tipo 2, en cambio, el manejo se centra en identificar y corregir la causa que está generando el desequilibrio entre la demanda de oxígeno del corazón y el aporte que recibe el organismo, ya sea una anemia, una arritmia u otra condición subyacente.

¿Cómo se siente un infarto?

El dolor opresivo en el pecho sigue siendo el síntoma más característico. Puede aparecer de forma súbita, en reposo o tras un esfuerzo, y suele acompañarse de sudoración fría y sensación de angustia. Pero el infarto no siempre avisa de esa manera.

“Otros pacientes pueden presentar cansancio extremo y repentino, falta de aire incluso con esfuerzos mínimos, dolor en la boca del estómago, náuseas o incluso hipo persistente”, advierte la doctora Martínez.

Esta diversidad de síntomas explica por qué muchos eventos llegan tarde a la atención médica: las señales se confunden con estrés o malestar digestivo, y cada hora sin tratamiento aumenta el daño al corazón.

infarto cardíaco

Los síntomas en las mujeres

Uno de los mitos más peligrosos es que el infarto es una enfermedad masculina. Según la OMS, el 43 % de las muertes por cardiopatía isquémica en el 2020 correspondieron a mujeres, y la enfermedad cardiovascular es actualmente la principal causa de muerte femenina a nivel global.

Parte del problema está en la identificación de los síntomas. Mientras en los hombres el cuadro típico suele ser dolor en el pecho irradiado al brazo, según la American Heart Association y diversos estudios científicos, las mujeres tienden a experimentar señales más inespecíficas, como náuseas, fatiga inusual, disnea, dolor en la mandíbula o en la espalda, y molestias en el pecho que se perciben como presión o pesadez más que como dolor. 

El estudio VIRGO, que analiza el infarto en población joven, encontró que las mujeres reportan con mayor frecuencia tres o más síntomas simultáneos, pero tienden a atribuirlos a otras causas y a consultar más tarde. 

Actuar a tiempo es el tratamiento

Ante cualquier síntoma sospechoso, como dolor o presión en el pecho, sudoración fría, falta de aire o malestar general sin explicación, la recomendación es acudir a urgencias de inmediato, sin esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos.

Dependiendo del tipo de infarto, el tratamiento puede incluir medicamentos, procedimientos para reabrir una arteria obstruida, como la angioplastia, o cirugías de revascularización coronaria en los casos más complejos.

“Es vital entender que el manejo personalizado es lo que salva vidas. No todos los dolores en el pecho requieren cirugía de inmediato, pero todos necesitan una evaluación médica experta para determinar cuál es el tratamiento adecuado y qué tan urgente debe ser la intervención”, afirma la doctora Martínez.

La prevención sigue siendo la primera línea: controlar la presión arterial, no fumar, hacer actividad física regular, mantener una alimentación equilibrada y asistir a controles periódicos son las medidas más efectivas para cuidar el órgano encargado de llevar oxígeno y vida a cada rincón del cuerpo.

Los 5 tipos de infarto

infarto cardíaco

Tipo 1
El más frecuente. Ocurre cuando una placa de grasa en la pared de una arteria coronaria se rompe y genera un trombo que bloquea el flujo de sangre al músculo cardíaco.

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Tipo 2


No hay obstrucción. Se produce por un desbalance entre el oxígeno que el corazón necesita y el que recibe. Puede ocurrir por anemia severa, arritmias o hipertensión arterial extrema.

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Tipo 3

Corresponde a una muerte cardíaca súbita en la que no fue posible confirmar el diagnóstico mediante análisis de sangre o electrocardiograma antes del fallecimiento del paciente.

Tipo 4
Asociado a procedimientos para destapar arterias coronarias. También puede ocurrir por complicaciones de los stents, dispositivos que mantienen abierta la arteria.

Tipo 5
Ocurre en el contexto de una cirugía de bypass coronario. El daño al músculo cardíaco se produce durante o poco después del procedimiento.

Laura Daniela Soto Patiño

Laura Soto es periodista y redactora de Bienestar y Bacánika. Bumanguesa de nacimiento, boyacense de corazón y bogotana por adopción. Vive con su gata Morita y sus orquídeas. Romántica irremediable, le toma fotos a la comida y ama a su familia más que a nada en el mundo.