Héctor Rincón todavía recuerda la urgencia en su voz cuando llamó a su hija para decirle adiós. A sus 69 años, un dolor en el pecho lo convenció de que estaba sufriendo un infarto.*
No había espacio para la duda: el ardor era tan profundo que su primer instinto fue la despedida. Sin embargo, en la sala de urgencias, el diagnóstico dio un giro inesperado. No era su corazón, era su cuerpo reaccionando al herpes zóster, también conocido como culebrilla.¹
Esta enfermedad, que puede llegar a ser profundamente incapacitante, representa una amenaza latente para la gran mayoría de la población, ya que el 99% de los adultos de 50 años o más está en riesgo de padecerla. ²* Esta enfermedad es causada por la reactivación del virus de la varicela-zóster, el mismo que causa la varicela en la infancia. Tras la infección inicial, el virus permanece en el cuerpo de por vida, en estado “latente”, y puede reactivarse años más tarde en forma de herpes zóster o “culebrilla”.¹
El riesgo aumenta con los años
La reactivación del virus no es casualidad. A partir de los 50 años, el sistema inmune pierde su capacidad para mantener el virus bajo control, en un proceso conocido como inmunosenescencia.³
Cuando esto sucede, el herpes zóster puede aparecer como una erupción dolorosa en forma de franja, generalmente en el torso, la cara o el cuerpo. Además, puede estar acompañado de fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y fatiga.¹
Factores que elevan la vulnerabilidad
El riesgo de desarrollar herpes zóster no solo aumenta con la edad. Las personas que viven con enfermedades crónicas o tienen el sistema inmune debilitado por alguna condición médica también tienen mayor probabilidad de que el virus se reactive.⁴ Algunas condiciones o enfermedades que aumentan el riesgo son:
• Enfermedades respiratorias:
el riesgo de la reactivación de la enfermedad puede aumentar entre un 24% a un 41%.⁴*
• Enfermedades cardiovasculares:
el riesgo de desarrollar herpes zóster puede aumentar hasta en un 34%.⁴*
• Diabetes: la posibilidad de reactivación del virus se incrementa en un 38%.⁵*
• VIH: los pacientes con el virus de inmunodeficiencia humana pueden tener hasta 3 veces más riesgo en desarrollar esta enfermedad.⁴
• Enfermedades reumatológicas:
el riesgo de desarrollar herpes zóster puede ser 2 veces mayor que en personas inmunocompetentes.⁶*

Las complicaciones que puede dejar en tu vida
Asimismo, los mayores de 50 y las personas con condiciones de salud que afectan el sistema inmune tienen mayor riesgo a desarrollar complicaciones¹ como:
• Neuralgia posherpética (NPH): es la complicación más común (hasta en el 20% de los casos).⁷ Produce un dolor persistente en los nervios y la piel que continúa incluso después de que desaparecen las ampollas, y puede durar meses, años o incluso toda la vida.⁷
• Herpes zóster ocular: el herpes zóster también puede afectar los ojos y provocar complicaciones graves como cicatrices permanentes en el ojo, glaucoma, pérdida de visión e incluso ceguera.⁸
• Herpes zóster ótico: en casos específicos, el virus del herpes zóster puede reactivarse en el sistema auditivo y dar lugar al herpes zóster ótico. Los síntomas incluyen pérdida auditiva, vértigo, tinnitus, dolor facial intenso y parálisis facial (síndrome de Ramsay Hunt).⁸
La prevención y el tratamiento oportuno son claves
Héctor logró recuperarse y volver a sus actividades, pero su experiencia deja una lección clara: anticiparse es clave para proteger la salud.
En el caso del herpes zóster, actuar a tiempo sí es posible: se puede prevenir y tratar. Por eso, se recomienda:
• Mantener hábitos saludables: una alimentación balanceada, realizar actividad física y gestionar el estrés fortalecen el sistema inmune.⁹
• La vacunación: es una medida efectiva para prevenir la enfermedad.¹
• Un tratamiento oportuno: en caso de presentar síntomas, es vital consultar al médico para iniciar el tratamiento antiviral dentro de las primeras 72 horas.¹
Si tienes 50 años o más o vives con una condición de salud crónica, recuerda consultar con tu médico sobre cómo prevenirlo y tratarlo. Encuentra más información en: mevacunopor.com
Legales:
NP-CO-HZU-JRNA-260003 | Fecha de Elaboración: Marzo 2026 | Este es un material de concientización de enfermedad desarrollado por GlaxoSmithKline Colombia S.A | GSK Colombia S.A. Av. Cll 116 # 7 – 15 Interior 2, Oficina 601A | Bogotá, Colombia | Ante cualquier duda, siempre consulte a su médico. * El testimonial corresponde a una persona que manifiesta haber sufrido herpes zóster Los síntomas causados por el virus pueden variar. (1) Organización Mundial de la Salud. (2025). Shingles (herpes zoster). Recuperado de https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/shingles-(herpes-zoster). Consultado en marzo 2026. (2) Kilgore PE, Kruszon-Moran D, Seward JF, et al. Varicella in Americans from NHANES III: implications for control through routine immunization. J Med Virol. 2003;70 Suppl 1:S111- S118.doi:10.1002/jmv.10364. Estos son datos de EE.UU (Incluyó una población heterogénea demográficamente).* El virus del herpes zóster es el mismo virus de la varicela que años más tarde se reactiva como herpes zóster. 1 de cada 3 adultos desarrollará herpes zóster a lo largo de su vida. Referencia: Harpaz, R, et al. Prevention of Herpes Zoster Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP). MMWR CDC June
6, 2008 / 57(05);1-30. https://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/rr57e0515a1.htm (consultado diciembre 2025). (3) Barrera-Salas, M., Morales-Hernández, A. E., Hernández-Osorio, J. J., Hernández-Salcedo, D. R., Valencia-López, R., & Ramírez-Crescencio, M. A. (2017). Inmunosenescencia. Medicina Interna de México, 33(5), 696–704. https://doi.org/10.24245/mim.v33i5.1204.
(4) Marra F, et al. Risk factors for herpes zoster infection: A meta-analysis. Open Forum Infect Dis. 2020 Jan 9;7(1):ofaa005. DOI: 10.1093/ofid/ofaa005. * Las enfermedades crónicas consideradas en estos datos comprenden el asma y EPOC. **Revisión sistemática de la literatura que incluyó 88 estudios observacionales, con un total de 3.8 millones de casos de herpes zóster, en los que se estimaron riesgos relativos para factores asociados. RR Condiciones cardiovasculares 1.34 (1.17–1.54 (5) Huang, C.-T., et al. (2022). Association Between Diabetes Mellitus and the Risk of Herpes Zoster: A Systematic Review and Meta-analysis. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 107(2), 586–597. DOI: https://doi.org/10.1210/clinem/dgab675*Metaanáli-
sis de estudios observacionales mostró que las personas con diabetes mellitus presentan mayor riesgo de desarrollar herpes zóster frente a la población general (RR agrupado: 1.38; IC 95%:
1.21–1.57), con resultados consistentes según tipo de diabetes, edad y diseño del estudio. (6) Yun, H., Yang, S., Chen, L., Xie, F., Winthrop, K., Baddley, J. W., Saag, K. G., Singh, J. A., & Curtis, J. R. (2016). Risk of herpes zoster in autoimmune and inflammatory diseases: Implications for vaccination. Arthritis & Rheumatology, 68(9), 2328–2337. https://doi.org/10.1002/art.3967. *Análisis retrospectivo de bases de datos de seguros de salud de EE. UU. (2007–2010) que evaluó tasas de herpes zóster en pacientes con enfermedades autoinmunes frente a controles. Estos resultados se refieren a pacientes con artritis reumatoidea y LES de 40 años o más vs. la población adulta sana. (7) Saguil, A., Kane, S., Mercado, M., & Lauters, R. (2017). Herpes zoster and pos-therpetic neuralgia: Prevention and management. American Family Physician, 96(10), 656–663. Disponible en: https://www.aafp.org/pubs/afp/issues/2017/1115/p656.html. Consultado en marzo 2026. (8) Patil, A., Goldust, M., & Wollina, U. (2022). Herpes zoster: A Review of Clinical Manifestations and Management. Viruses, 14(2), 192. DOI: https://doi.org/10.3390 (9) Ellis, R. R. (2024). ¿Es posible prevenir la culebrilla con la alimentación? Disponible en: https://www.webmd.com/es/skin-problems-and-treatments/shingles/alimentacion-para-la-culebrilla. Consultado en febrero 2026.




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