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Médicos veterinarios

Médicos veterinarios: los guardianes del bienestar animal

Tres veterinarios de la red de clínicas Movet revelan las múltiples dimensiones de una profesión que vela por el cuidado animal y también humano.

Muchos tenemos una idea errada del médico veterinario: un profesional en bata que evalúa la salud de un perro o gato. Sin embargo, esta visión apenas roza la superficie de una profesión mucho más compleja, demandante y estratégica para la sociedad, que puede terminar sobrecargando a estos profesionales. Para ahondar en el tema, conversamos con tres especialistas de la red de clínicas Movet: el doctor Óscar Benavides, médico veterinario de la Universidad Nacional y actual director científico de las clínicas; Daniel Escobar, doctor líder de urgencias; y Michael Barón, especialista en imágenes diagnósticas.

La labor del veterinario trasciende el cuidado de las mascotas, pues se trata de un engranaje fundamental de la salud pública global. “La alimentación que llevamos hoy en día empieza a ser segura por nuestra labor”, explica el doctor Benavides, añadiendo que los veterinarios son la primera línea de defensa para garantizar la seguridad alimentaria en la cadena de consumo de origen animal y los encargados de vigilar y prevenir las enfermedades zoonóticas (aquellas que se transmiten de animales a humanos) para evitar crisis epidemiológicas. Paralelamente, desempeñan labores dentro del control sanitario en mataderos, la inspección en puertos y mercados, la medicina poblacional en granjas, la investigación científica y la gestión ambiental en la preservación de fauna silvestre.

A esta responsabilidad sanitaria se suma el soporte emocional a los tutores. Las mascotas son actualmente parte de las familias, por eso el veterinario no solo trata enfermedades, sino que guía y sostiene la carga afectiva del ser humano que las acompaña. Así, entre la ciencia y la empatía en el consultorio se teje el día a día de la profesión.

La labor del veterinario trasciende el cuidado de las mascotas, pues se trata de un engranaje fundamental de la salud pública global.

Traducir el lenguaje animal

La relación médico-paciente de los veterinarios se basa en la observación, la sensibilidad y la interpretación. Para el doctor Benavides el reto está en saber leerlos: “los animales son seres vivientes que no pueden hablar; nosotros somos sus traductores. Interpretamos sus signos, sus síntomas y hacemos diagnósticos, por eso un animalito depende mucho de nuestra sensibilidad y conocimiento”, afirma.

Del mismo modo, el doctor Barón encuentra en la ecografía y la radiografía el lenguaje para descifrar lo que el animal no puede expresar en palabras. “Al hacer una radiografía noto puntos específicos del cuerpo, veo que el perro se tensiona o se queja. Pienso: por acá le duele, acá queda el páncreas, de pronto es una pancreatitis, vamos a revisar esto”, explica. El doctor Escobar, desde la línea de urgencias y medicina interna, relata cómo el perro o el gato deja de ser un caso clínico para convertirse en un vínculo profundo con el equipo médico, demandando una empatía constante en el espacio intrahospitalario.

“Un animal no miente”, añade el doctor Benavides, manifestando que en la clínica puede notarse el agradecimiento en los ojos del animal, “cuando se recuperan se les nota el agradecimiento y eso es muy satisfactorio”.

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Los desafíos de la profesión

Los tres especialistas coinciden en que la presión diaria suele desbordar la capacidad de contención individual, convirtiendo a la veterinaria en una labor propensa al burnout, la fatiga por compasión, la depresión y el suicidio. Esta carga surge de múltiples factores: jornadas extensas con poco espacio de desconexión, salarios que no siempre corresponden al esfuerzo, el acoso digital por parte de tutores insatisfechos y la frustración clínica. Como señala el doctor Escobar, “tras una jornada extensa y años de preparación, no poder salvar un animal es desgastante”.

Frente a esto, el doctor Benavides ha aprendido que en esta profesión es necesario apoyarse en una convicción: el propósito de un veterinario no es alargar vidas, sino dignificar la vida de un animal. Recomienda a sus colegas motivarse por las cosas buenas que pasan diariamente y no tomar una respuesta desfavorable como un fracaso, “lo importante es saber que hicimos todo lo posible porque las cosas salieran bien”.

Los especialistas señalan un vacío en la salud mental desde las aulas. “En la academia le enseñan a uno la patología y la farmacología, más no esa parte emocional y humana de enfrentar la muerte o situaciones duras ante los tutores”, argumenta el doctor Escobar. El doctor Benavides destaca que algunas facultades ya empiezan a incluir asignaturas sobre el manejo del duelo y la comunicación de diagnósticos difíciles: “a veces el profesional recién egresado no está preparado para dar un diagnóstico difícil, o incluso, para soportar la idea de que hay muchas formas de ayudar y una de ellas es dejar descansar”.

El propósito de un veterinario no es alargar vidas, sino dignificar la vida de un animal.

El cuidado del veterinario

Sostener la integridad emocional en un entorno atravesado por la urgencia y el duelo exige construir mecanismos conscientes de autocuidado. Mientras que el doctor Benavides busca la estabilidad liberándose de la culpa y midiendo el éxito en la calidad de vida brindada al paciente y su tutor, los doctores Escobar y Barón apuestan por la desconexión fuera del consultorio. Para el doctor Escobar, el refugio está en pasar tiempo con su hija y su esposa. Por su parte, el doctor Barón establece límites, delega tareas y acude a terapia psicológica, y dedica tiempo para él mismo.

El valor de un “gracias”

El reconocimiento sincero del tutor funciona como un bálsamo frente al agotamiento. “Muchas veces un gracias, una felicitación o una recomendación no sobra”, transmite el doctor Escobar. En última instancia, como concluye el doctor Benavides, es esa alianza recíproca entre el médico, la mascota y la familia la que le devuelve el sentido a la carrera: “La veterinaria es una de las profesiones más lindas, tiene aspectos muy estimulantes como son los animales, su energía, su agradecimiento y sinceridad”.

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Recomendaciones para un animal de compañía saludable y una relación médica equitativa

1. Respetar la naturaleza animal

  • Permitirles ser animales: los perros y gatos necesitan explorar, olfatear, ensuciarse, correr y socializar entre ellos. Sobreprotegerlos altera su comportamiento natural.
  • Atención con la obesidad y la inactividad: llevarlos cargados a todas partes o consentirlos en exceso dándoles comida de sal genera sedentarismo, sobrepeso y serios problemas urinarios o articulares.
  • Cuidado con los accesorios innecesarios: el uso permanente de zapatos o prendas rígidas frena el desgaste natural de sus uñas y altera su anatomía al caminar.

2. Hacer coequipo con el médico veterinario

  • Cumplir las indicaciones: el tratamiento hospitalario no sirve si en casa no se administran los medicamentos a las horas fijadas o se suspenden antes de tiempo.
  • No posponer la consulta: consultar al veterinario cuando un síntoma ya es muy grave dificulta la recuperación del paciente y eleva los costos médicos.
  • Confiar en el profesional: la desconfianza genera estrés innecesario entre el paciente y el veterinario. Recuerda agradecer, ser respetuoso o dejar una buena reseña a quienes te atienden con amabilidad y profesionalismo.

El propósito de un veterinario no es alargar vidas, sino dignificar la vida de un animal.