VPH, o el virus de la desinformación

Por: / Mayo 2017

El cáncer de cuello uterino es el segundo más mortal en mujeres, después del de seno. En la prevención de este tipo de cáncer tiene un papel preponderante la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH).

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Cuando a la doctora Lorena le entregaron los resultados de su última citología, le dijo a su ginecólogo que sentía mucha vergüenza: “Somos colegas. No puedo creer que yo ten ga que pasar por esto”. El examen mostraba algunas transformaciones celulares en el cérvix, causadas por el virus del papiloma humano, o VPH.

—¿Por qué no lo puede creer? —le preguntó su ginecólogo, el doctor Hernando Solano Espinosa, médico de la Clínica Marly en Bogotá y presidente de la Asociación Nortesantanderana de Ginecología y Obstetricia.

—Porque se supone que aprendí a cuidarme. Además, solo he tenido una pareja sexual en mi vida, el papá de mi hijo —le explicó Lorena, quien tiene 28 años y es médica general.

—Doctora, de las cien personas adultas que usted se topó por la calle antes de venir a esta consulta, por lo menos 70 se han contagiado del virus del papiloma humano en algún momento de su vida sexual. Esto es más común de lo que creemos.

La comunidad científica coincide con el doctor Solano. Johana Cepeda, enfermera de la Fundación Esar, institución dedicada a trabajar por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en América Latina, cree que “lo primero que tienen que saber las mujeres contagiadas es que no son la minoría”. Juan Carlos Vargas, gerente de investigaciones de Profamilia, la respalda: “a diferencia de otras enfermedades de transmisión sexual, el VPH no es característico de poblaciones de riesgo, como quienes trabajan en la prostitución o quienes han tenido gran cantidad de parejas sexuales”. Son tan comunes las infecciones por VPH que, como dice el doctor Joaquín Luna, ginecólogo oncólogo de Colsanitas, “se cree que todas las personas sexualmente activas se van a contagiar en algún momento de su vida por una infección de VPH”.

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Entonces, ¿Por qué el susto?

El miedo de Lorena tenía una razón de peso: las cifras del cáncer de cérvix o cuello uterino, enfermedad causada directamente por el virus del papiloma humano. En Colombia una mujer se muere cada tres horas por cuenta del cáncer de cuello uterino, lo cual convierte esta dolencia en la principal causa de muerte por cáncer de las mujeres del país. “Es el karma de las mujeres jóvenes”, dice Cepeda. Si uno se remite a las cifras, el cáncer de cuello uterino mata más mujeres en Colombia que la violencia de género o la guerra.

Sin embargo, el VPH no ocasiona problemas de salud en la gran mayoría de las personas contagiadas. Usualmente, los adul-tos no saben que son portadores porque no encuentran rastros de ninguna

enfermedad. En Lorena, en cambio, el virus sí produjo transformaciones en el cérvix que prendieron las alarmas. La citología arrojó “Nic 1”, es decir, un nivel de riesgo menor.

Un sistema inmune débil, una crisis emocional, fumar o la mala  alimentación, tal y como ocurre con  cualquier  otro  tipo de enfermedad, son algunos de los factores que suelen acelerar el desarrollo de la infección por VPH. Con el paso de los años, esa infección sin tratar podría terminar en cáncer de cuello uterino.

Además, Lorena es mujer y, según el doctor Luna, el cuello uterino tiene condiciones perfectas para que el VPH se convierta en cáncer. “Allí se unen el epitelio escamoso exocervical y el epitelio glandular endocervical, creando un ambiente óptimo para que el virus desarrolle los cambios necesarios para la transformación maligna de las células. Algo similar ocurre en el canal anal, y por eso se sabe que el 85% de los cánceres de canal anal, principalmente en hombres que tienen relaciones con hombres, se debe a infecciones con el VPH”.

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El VPH no ocasiona problemas de salud en la gran mayoría de las personas contagiadas. Usualmente, los adultos no saben que son portadores del virus porque no encuentran rastros de ninguna enfermedad.

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Las múltiples personalidades del virus

Hay más de 100 tipos de virus de papiloma humano, pero según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, son solo 13 los tipos de VPH que se consideran de alto riesgo. Los tipos 16 y 18 son los más agresivos: provocan el 70% de los cánceres de cérvix en el mundo.

Otros tipos de VPH están relacionados con las verrugas genitales. “Es importante aclarar que los tipos de virus que producen las verrugas no son los mismos que están conectados con el cáncer, aunque en algunas ocasiones aparecen ambas cosas”, explica Vargas, de Profamilia. Muchas mujeres confunden lo uno con lo otro y debido a esto no se preocupan por hacerse la citología periódicamente.

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¿Qué hacer?

Las cifras son desoladoras, pero el cáncer de cuello uterino es totalmente prevenible. La prueba es que los países desarrollados tienen tasas muy bajas de mortalidad por esta enfermedad. Si bien sigue siendo la segunda causa de muerte por cáncer de las mujeres en el mundo, son los países pobres los responsables de engrosar los registros.

Johana Cepeda cree que las deficiencias en los programas de educación sexual en los países en vías de desarrollo son determinantes en la incidencia de este cáncer. “En países como   el nuestro, a la mujer no se le permite hacer un análisis y un reconocimiento de su propio cuerpo. Se exalta la virginidad y se le juzga por ‘perderla’. Muchas jóvenes prefieren no ir al ginecólogo porque les da pena hablar de su vida sexual o porque sus parejas les prohíben ir si el médico es hombre. Esa misma falta de educación sexual hace ellas no perciban el riesgo”.

A esta problemática hay que sumarle el aislamiento de las mujeres en sectores rurales, quienes según en la Encuesta Nacional de Demografía y Salud del año 2015, realizada por Profamilia y el Ministerio de Salud, saben menos que las mujeres urbanas sobre los exámenes diagnósticos del VPH.

Y aunque el 94,6% de las mujeres colombianas entre 21 y 69 años se ha realizado la citología en algún momento de su vida, eso no dice mucho cuando se trata de VPH y de cáncer de cuello uterino. Una citología realizada de manera esporádica es insuficiente para detectar el cáncer o las lesiones precancerosas.

Según Joaquín Luna, “la citología no dice con el 100% de certeza que una persona tiene o no tiene una enfermedad. La citología del cuello uterino, que se ha utilizado desde hace mucho tiempo, tiene baja sensibilidad, pero alta especificidad”. Eso significa que hay una alta probabilidad de encontrarse con falsos negativos. Una mujer puede haberse contagiado de VPH años atrás y realizarse citologías que no muestran ningún problema. “Es por esto que cuando una citología sale negativa se debe repetir al año para disminuir la posibilidad de que se escape una lesión precancerosa o un cáncer”, explica el doctor Luna.

La buena noticia es que desde que se encontró la relación entre el virus del papiloma humano y el cáncer  de  cuello  uterino, se diseñaron nuevas pruebas de tamización que han demostrado una mejor eficacia detectando  el problema a tiempo y  ayudando a los médicos a tomar medidas. Estas pruebas ya se realizan en Colombia, y el Ministerio de Salud actualizó la guía para que médicos e instituciones de salud las practiquen a sus pacientes. 

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Fotografía Joana Toro. Cortesía Revista Semana.

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Una colombiana salva vidas en el mundo

No siempre se supo que el virus del papiloma humano era la causa del cáncer de cuello uterino. Y prevenir cualquier dolencia es muy difícil sin tener claridad sobre su origen. Varios estudios epidemiológicos realizados en la década de 1990 demostraron no solo que estaban conectados, sino que no era posible la existencia del cáncer de cuello uterino sin VPH. Y el mundo le debe ese descubrimiento, en gran medida, a una colombiana.

Nubia Muñoz, caleña, médica patóloga y epidemióloga, lideró buena parte de esa investigación, que le dejó una nominación al premio Nobel en 2008. A través de estudios epidemiológicos aplicados en 30 países durante 25 años, Muñoz y su equipo comprobaron que el VPH es el responsable del cáncer de cuello uterino en el 99,7% de los casos.

La primera publicación de los hallazgos se hizo para Colombia y España, hecho que permitió que las farmacéuticas se pusieran manos a la obra en la creación de una vacuna contra el VPH y que se perfeccionaran los procesos de tamización. Después de cuatro años de pruebas en animales y humanos, los especialistas confirmaron que la vacuna era segura.

En Colombia, los desmayos de unas niñas en el Carmen de Bolívar, en 2014, casi borran todos los hallazgos científicos. Los padres de familia, desconcertados porque sus hijas presentaban taquicardia, adormecimiento de pies y manos y dificultad para respirar, le achacaron la responsabilidad a la vacuna, aplicada gratuitamente en los colegios por el gobierno nacional.

En una entrevista con el diario El País de Cali, Muñoz argumentó que se habían aplicado más de 200 millones de esas mismas vacunas en el mundo, con resultados exitosos, antes de llevarla al Carmen de Bolívar. Cree que fue acelerado concluir que era la vacuna la responsable de los desmayos. Los síntomas que presentaron las estudiantes podrían obedecer a muchas otras razones que poco se estudiaron, y los medios se apresuraron a sacar conclusiones. Todos los profesionales entrevistados para este artículo coinciden en que la vacuna es totalmente segura.

“En Colombia, la gente creyó que aplicarles la vacuna a las niñas les iba a dar rienda suelta para que empezaran su vida sexual más temprano o para tener más compañeros sexuales”, explica Vargas. “Eso no es cierto. Al contrario, la vacuna abre un espacio para hablar sobre sexualidad responsable”.

Y justamente eso, educación, información, fue lo que Lorena sintió que le hizo falta. Ni siquiera sus diez semestres de medicina la salvaron de la culpa. “El doctor me dijo que tenía VPH y yo me sentí como la peor de las mujeres. Me costó tiempo y varias consultas médicas darme cuenta de que estaba equivocada. Mis miedos venían de la infancia. Si me hubiera ahorrado la culpa, mi proceso de recuperación habría sido mucho más ágil. Más que un problema de salud, es un problema de crianza”.

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Cómo hablar con su hija sobre el VPH

Conversar sobre enfermedades de transmisión sexual y, en particular, sobre el virus del papiloma humano es una tarea ineludible en la casa. Johana Cepeda, enfermera de la Fundación Esar, que trabaja por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en América Latina, cree que una conversación informada es fundamental para prevenir problemas de salud en el futuro. Las mujeres jóvenes son las principales afectadas por las infecciones causadas por el VPH. Por eso, antes de enfrentarse a esa charla con su hija, es bueno tener en cuenta lo siguiente:

• Durante la fase III de experimentación, se confirmó que la vacuna contra el VPH, aplicada antes de iniciar la vida sexual, preferiblemente entre los 11 y 12 años, previene el 100% de las lesiones precancerosas y del cáncer in situ de cérvix o de cuello uterino, siendo este el mecanismo de prevención más eficaz que hasta el momento ha encontrado la comunidad científica.

• Los anticonceptivos de barrera, como el condón, son fundamentales a la hora de iniciar la vida sexual y contribuyen a disminuir la incidencia de la enfermedad. Usar condón, incluso con la pareja permanente, o hacer acuerdos sobre su comportamiento sexual en pareja, son buenas ideas. Sin embargo, el sexo oral o el contacto de la piel durante las relaciones sexuales son otros mecanismos de transmisión del virus.

• La citología es indispensable para toda mujer que haya iniciado su vida sexual. Las mujeres jóvenes y adolescentes deben encontrar un espacio amigable en casa, donde no tengan que esconderse, para pedir una cita con el ginecólogo. Hacerse la citología no puede generar un castigo, sino que, al contrario, debe ser una muestra de su compromiso consigo mismas.

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