La crianza hoy: caminar en la cuerda floja

Por: / Mayo 2017

Uno de los mayores retos de la crianza hoy es encontrar equilibrio entre la gran cantidad de información disponible. Por eso, a veces educar a los hijos se asemeja a caminar en una cuerda floja.

SEPARADOR

A menudo las madres de hoy —y los padres que se involucran en la crianza y cumplen su verdadero rol— nos vemos atrapadas entre dos tendencias casi opuestas: si estimulas a tu hijo desde que se está gestando será un genio y será proactivo, inquieto; si no, tendrá una desventaja neurológica frente a sus pares y, además, será “tranquilo”, un defecto enorme para una sociedad compulsiva y afanada como la actual. Si lo consientes crecerá mimado y caprichoso; si eres estricto e impones disciplina, de grande se vengará haciendo todo lo que no lo dejaste hacer y más. Si lo levantas cuando se cae o lo ayudas a vestir, por ejemplo, en el futuro tendrás a un niño inútil, incapaz de valerse por sí mismo; pero si no lo levantas y eres indiferente ante su llanto tendrás un joven resentido y rechazado. Si dejas que mantenga su cuarto desordenado estimularás su creatividad y será un niño libre de hacer lo que quiera, pero si no le enseñas orden a los cinco años lo encontrarás debajo de los juguetes.

Y así con todo: si dejas que duerma en tu cama o lo retiras temprano a su propio lecho; si escoge lo que quiere comer o tú se lo impones... Hay teorías y estudios para casi todo lo que tiene que ver con la crianza de los hijos, y las madres nos vemos muchas veces caminando sobre la cuerda floja.

SEPARADOR

La crianza de hoy es mucho más difícil que la que les tocó impartir a nuestros padres. La razón es que las relaciones que establecemos con los niños son más horizontales.

SEPARADOR

La crianza de hoy es mucho más difícil que la que les tocó impartir a nuestros padres. La razón más próxima es que las relaciones que establecemos con los niños son mucho más horizontales, más cercanas, y eso, aunque es mejor en muchos sentidos, puede confundir o generar espacios para las dudas. Nuestras madres no se hacían tantas preguntas ni se planteaban estos dilemas de crianza, y mucho menos leían todos los libros y artículos que había (que no eran en cantidad ni la sombra de lo disponible hoy). Eran mucho más instintivas, y me aventuro incluso a decir que no pensaban en el “fracaso” como madres.

Caminar sobre la cuerda floja es usar el instinto para hacer lo que más nos conviene a nosotras como madres y a ellos como hijos. Siempre habrá dos o más caminos, pero hay que entender que no siempre la teoría se ajusta a cada realidad, a cada niño y su circunstancia, y hay reglas generales que la mayoría de las veces funcionan.

No tomarse la crianza a la ligera pero tampoco irse al otro extremo, pensando y midiendo cada acción. Es bueno que haya tanta información sobre crianza, pero toda esa información debe pasar por el tamiz de nuestras necesidades y visión del mundo. Al fin y al cabo, todas las madres queremos lo mismo: lo mejor para nuestros hijos, que serán los ciudadanos del futuro. Y en buena medida, depende de nosotras que se conviertan en personas generadoras de conocimiento, útiles a sí mismos y a la sociedad, creativos, generosos, con conciencia social del mundo que los rodea.

SEPARADOR

Etiquetados con: Opinión / Familia /

Compartir

Dejar un comentario
Lo Nuevo
El barbero de “La Pequeña Moscú”
Belleza

El barbero de “La Pequeña Moscú”

Diez mitos sobre la barba
Belleza

Diez mitos sobre la barba

Publicidad

Le puede interesar
No solo de lechuga vive el vegano
Alimentación

No solo de lechuga vive el vegano

Los diabéticos y la buena vida
Alimentación

Los diabéticos y la buena vida

Nuestros recomendados
El monje en su montaña
Vida

El monje en su montaña

Un beso barbado
Vida

Un beso barbado

Sentar cabeza
Vida

Sentar cabeza

Más compartidos
Guía de lactancia materna
Salud

Guía de lactancia materna

Esteban Chaves
Actividad fisíca

Esteban Chaves

Publicidad