Nutrición y diabetes

Consumir los alimentos adecuados, en porciones precisas y a horas indicadas puede marcar la diferencia en el tratamiento de esta enfermedad crónica.

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a diabetes es una enfermedad crónica que requiere cambios en el estilo de vida, especialmente en la alimentación y la actividad física. Por eso cuando alguien recibe el diagnóstico de diabetes lo primero que debería hacer es visitar a un nutricionista que lo asesore en una forma diferente de alimentarse.

Alexandra Franco, nutricionista del Programa de Diabetes de Colsanitas desde hace 13 años, explica las ventajas de consumir solo los alimentos que convienen al cuerpo: “Una adecuada terapia nutricional logra el control metabólico que permite alcanzar niveles de glicemia, colesterol y triglicéridos cercanos a la normalidad. También la presión arterial se normaliza y se alcanza un peso corporal saludable. Además se previene o retrasa el desarrollo de las complicaciones crónicas asociadas a la diabetes”.

Un tema que requiere mayor difusión es la falsa creencia sobre ciertos alimentos. Muchas personas piensan que solo los dulces contienen azúcar. Y no es cierto, pues también las frutas y los carbohidratos aportan azúcar. Pero tampoco hay que satanizar los carbohidratos, ya que son esenciales en una alimentación saludable pues su función es proporcionar la energía necesaria para realizar todas las actividades que desempeña el organismo. Sin embargo, es el nutriente que más impacta los niveles de glucosa después de comer. Por esta razón, Franco recomienda tener en cuenta el tipo de carbohidrato que se consume y la cantidad: “Se deben preferir los carbohidratos provenientes de frutas, verduras, lácteos bajos en grasa, leguminosas, cereales y tubérculos”.


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Los diabéticos que cuidan su alimentación y además hacen algún ejercicio
mejoran los niveles de glucosa en la sangre."


 

La clave parece sencilla: una dieta equilibrada y con porciones adecuadas. “Es importante cuidar qué comemos, cuánto comemos, pero no hay que descuidar cuándo lo hacemos”, insiste la nutricionista. Según explica, los horarios de las comidas tienen una íntima relación con la acción de los medicamentos, especialmente con la insulina, y hay que ser cuidadoso para no romper ese equilibrio.

A menudo se recomienda hacer seis comidas al día. Alexandra Franco explica por qué: “Al fraccionar la alimentación —tres comidas principales (desayuno, almuerzo y cena) y tres refrigerios, tres horas antes o después de las comidas principales— se logra una menor variación en los niveles de glicemia (hiperglucemias o hipoglicemias)”.

Ahora bien, ¿por qué es importante mantener los niveles de azúcar bajo control?

Porque cuando los niveles de azúcar están fuera de los niveles adecuados por un tiempo muy prolongado, se pueden presentar diferentes complicaciones en diversos órganos como ojos, riñones, corazón y pies.

Los pacientes que cuidan su alimentación y además realizan algún ejercicio mejoran sus niveles de glucosa en la sangre y tienen mayor probabilidad de llevar una vida normal y sin el riesgo de comprometer ningún órgano.

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