Misi, la dama de los musicales

Por: / Fotografía : Marcela Riomalo / Noviembre 2018

En los recuerdos de infancia de los colombianos hay alguna obra de Misi. En 2013, fecha de esta entrevista, contó que el talento que había recibido era para devolverlo multiplicado. Y así lo hizo con los miles de niños que pasaron por su escuela.

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entada en la cocina de su casa, tomando café de una taza que tiene estampado el logo de Jesucristo Superestrella, María Isabel Murillo cuenta que su vida ha sido muy rara, porque lo único que le ha tocado hacer es cumplir un sueño tras otro. “Es como vivir en otro planeta”, dice.

Murillo es el alma y la cabeza de Misi Producciones, la compañía que dio a conocer el teatro musical en Colombia hace más de 25 años, y que hoy es un reconocido semillero de artistas en el país y en Latinoamérica. La escuela ha formado cerca de 25.000 alumnos y ha producido más de 30 obras originales y de repertorio, entre las que se encuentran Brillantina, Annie, El mago de Oz, Tributo a Michael Jackson y La más grande historia jamás cantada. Esta última se presentó en el Jazz at Lincoln Center’s Frederick P.Rose Hall en Nueva York y fue galardonada con tres premios ACE, concedidos por la Asociación de Cronistas del Espectáculo de Estados Unidos.

Misi Producciones marcó a generaciones enteras de colombianos con sus musicales de Navidad, y hoy es una de las empresas de gestión cultural más importantes del país. Así lo confirman proyectos como el Baby Spa, un espacio con actividades lúdicas para padres y bebés de hasta cuatro años, y el Centro Cultural Proscenio, que será inaugurado pronto. Ubicado en el norte de Bogotá y diseñado por la firma inglesa Foster & Partners, será un complejo cultural con un teatro para 1.500 personas, restaurantes, salones de clase, biblioteca, un hotel y galeríasde arte. “Será un proyecto histórico, icónico e incluyente. Un gran escenario para las artes”, dice Misi con la contundencia que la caracteriza.

Su formación académica es principalmente musical. ¿Por qué eligió hacer lo que hace y no dedicarse, por ejemplo, a ser directora de una orquesta o un coro?

El teatro musical es la reunión de dos pasiones en mi vida: la música y los niños. La pasión más antigua sin duda es la primera. Yo viví y crecí en un ambiente musical: mi papá era sobrino-nieto de Emilio Murillo y mi mamá también era muy talentosa. Además íbamos con frecuencia a Estados Unidos y siempre aprovechábamos para ver los musicales que había en cartelera. Mi segunda pasión eran los niños. Yo empecé componiendo canciones para ellos y siempre hubo un lenguaje divino entre nosotros. Cuando me llevaron a hacer prácticas, yo quería transmitirles esa experiencia que en mí despertó tantas cosas cuando era chiquita, y fue por eso que empecé a componer. Un día me di cuenta de que todas mis canciones eran cuentos y entonces fue muy normal atar las pasiones y entender que lo que yo quería hacer en mi vida era teatro musical.

Cuando tenía 10 años, ¿cómo se imaginaba a los 50 años?

La vida ha sido muy linda conmigo porque siempre me ha puesto el norte muy visible. La música ha sido un denominador común toda mi vida y nunca me concebí sin hacer algo con ella. Incluso cuando, por obstinada, terminé estudiando psicología después del colegio, diciendo que no iba a estudiar música porque no iba a acabar con mi pasión convirtiéndola en mi trabajo. Muy pronto la vida me trajo de nuevo por el camino y dejé esa carrera para empezar pedagogía musical.

Por la escuela de Misi han pasado más de 25.000 niños. Su amor por ellos es evidente. ¿Por qué decidió no tener hijos?

Esa no fue una decisión mía. Estuve siempre tan ocupada de sueño en sueño que un día miré hacia atrás y dije “bueno, ya no tuve hijos”, pero nunca ha sido una frustración para mí. Yo creo profundamente en Dios y en que la razón de ser de cada uno de nosotros está más allá de nuestra comprensión. Siento que mi misión en la vida está por aquí y que quizá si yo hubiera tenido hijos ninguna de estas cosas existiría. Además siento que tengo muchísimos. Los niños que empezaron conmigo son como mis hijos. Yo he ido creciendo con ellos y puedo decir que somos una gran familia que va cumpliendo una serie de etapas y de ciclos a partir del amor, que es el gran denominador común. Porque más allá del arte, está el amor.

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El teatro musical es la reunión de dos pasiones en mi vida: la música y los niños. La pasión más antigua sin duda es la primera”.

 

 

¿Cuál sería, en sus palabras, esa misión suya?

Yo creo que los talentos a uno se los dan para devolverlos multiplicados. Así que lo mío sería devolver, multiplicados, el talento y el amor que tengo por la música. Dicen que el éxito en la vida es la capacidad de ser feliz, y hacia allá apunta mi vida todos los días. Para mí, la música es el arte que más directamente conduce al alma, y si tu quehacer diario consiste en abrir camino al alma, que es donde está tu oportunidad de ser feliz, pienso que lo has logrado. Tú vas a la escuela y lo único que encuentras es gente contenta. Con momentos más o menos difíciles, claro, pero sólo ves gente bailando, cantando y que no querría salir de ahí nunca. O vas al teatro y ves que el público sale riéndose. Esa misión de lograr dibujar una sonrisa en las personas a partir de la música es una gran bendición. La satisfacción de ver tanta gente feliz alrededor tuyo no tienes con qué pagarla. 

Alguna vez dijo que en Colombia subestimábamos el poder del arte como herramienta social de transformación. ¿Cómo cree que esa labor del arte podría materializarse en nuestro país?

El arte es realización personal. Una persona que logra realizarse interiormente, que encuentra su verdadero valor a través de la música, es una persona segura de sí misma y en óptimas condiciones para su desarrollo posterior en todos los sentidos. Tú no puedes entregar lo que no tienes. Alguien satisfecho consigo mismo no tiene problemas con el resto del mundo. Por otro lado, en un país como el nuestro, usar el escenario para hacerle catarsis a la violencia o a las huellas de la violencia es maravilloso. Puedes poner todo lo que te incomoda en un escenario y sacarlo de ti. Así no trasciende en agresión, en resentimiento o en ansias de tener lo que no tienes. Entiendes que lo tienes todo contigo mismo.

Todo lo que tengas que dignificar se da con facilidad a partir del arte. Además, en el escenario no existen fronteras. No se trata de ver quién eres o cuánto tienes, sino de ver qué puedes hacer de ti en ese lugar. Yo tengo en la escuela toda suerte de personas maravillosas; es una casa de puertas abiertas para todos aquellos que disfruten el arte y que quieran vivir de una manera distinta. Nuestro alcance aún no es tanto porque seguimos siendo una especie de isla en el mundo cultural colombiano, pero lo que podríamos hacer con el teatro musical, que reúne todas las artes, sería inagotable en un país como este.

¿Qué pasa con un niño que definitivamente no tiene talento para el arte? ¿De todas maneras instaría a los padres a que lo metieran por ese camino?

Crecer de la mano del arte hace seres felices, sin duda, pero si te gusta. Si tu pasión no está ahí, estás en el lugar equivocado. No hay un manual de cómo educar a un hijo ni un manual de cómo puedes crecer, pero sí creo que hay pequeñas pistas en el camino que pueden servir de guía. Creo que el talento es una de esas pistas. Uno no llega a la vida con un talento para sentarse en él y decir “yo soy talentoso para esto o aquello”. Puede ser el deporte, el arte o la ciencia, pero un papá debe tratar de encontrar la luz con la que cada hijo brilla mejor y respetar sus pasiones naturales. Lo más lindo es que un padre le de una paleta de colores a su hijo para que experimente y pueda decidir qué es lo que le gusta, sin hacer caso al temor de qué va a resultar de eso en el futuro. Sin duda va a ser lo mejor que puede ser si le respetan aquella cosa que lo realiza como ser humano.

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Además de la pasión y las ganas que seguramente tenía antes de empezar su proyecto,¿qué hizo posible que Misi pudiera surgir en los ochenta en Colombia y que fuera una mujer quien lo dirigiera?

Yo creo que parte de mi labor en la vida es abrir camino. Eso lo entiendo hoy, después de 25 años. Trabajar con niños en ese momento era todo un tema. La falta de credibilidad frente a la capacidad de los niños era increíble. Lo de ser mujer nunca me detuvo y ese es un crédito que tengo que darle a mi mamá y a mi papá, porque ese límite nunca estuvo en mi imaginario y cuando tú no sales sabiendo que tienes ese enemigo, no lo enfrentas; te lanzas. Como buena acuariana, yo siempre he sido una persona soñadora, creativa y terca. Cumplir ese sueño hacía parte de la razón de ser de mi vida y aunque fue la terquedad la que en un principio me llevó a lograrlo, hoy puedo decir que he tenido que evolucionar de la terquedad a la perseverancia. En ese entonces no me detuve a evaluar lo bueno y lo malo. Me boté a la vida de cabeza, sin mirar realmente dónde iba a aterrizar.

Una vez un señor que vino a venderme unos seguros me hizo mirar hacia el pasado de una manera muy divertida: él intentaba venderme los seguros por todos los medios y yo creo que nunca le había tocado enfrentarse a una persona que le dijera que realmente no le preocupaba el día de mañana. Le dije: yo disfruto con mi familia en el hoy y me gasto con ellos la plata hoy. A mí no me interesa que todo lo que yo he trabajado lo disfruten ellos después sin mí. Yo he vivido siempre así. Tal vez si yo me hubiera detenido a pensar y a analizar el peligro o el riesgo de hacer lo que he hecho, la historia sería otra. Pero no tengo ese temperamento.

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Yo creo que los talentos a uno se los dan para devolverlos multiplicados. Así que lo mío sería devolver, multiplicados, el talento y el amor que tengo por la música.”.

 

 

¿Qué condiciones debe tener un espectáculo de teatro musical para ser exitoso?

Primero, el argumento tiene que permitirle al público identificarse. Debe mover una fibra del alma. Por eso funcionan musicales como Jesucristo Superestrella, como La más grande historia jamás cantada o como el mismo Gaitán. Porque Jesús y Gaitán son personajes con los que la gente se identifica. Desde luego uno tiene que saber dónde está presentando el espectáculo. No es lo mismo presentarlo en Bogotá, donde no tenemos tan viva la cultura de ir a teatro, que en Nueva York, donde la gente ha visto tantas cosas que lo que quiere es que le muestren algo nuevo. Además de eso, un buen espectáculo debe manejar muy bien el lenguaje del teatro musical, que no es el mismo del teatro clásico. Uno tiene que saber contar la historia en tres lenguajes: el hablado, el musical y el de la danza o la escenificación.

¿Cuál es la diferencia en la experiencia de montar algo propio y algo adaptado?

El proceso de creación sale de tus entrañas, cosa que es muy linda. Todas las creaciones son como tus hijos. Pero hay unos procesos que son más fluidos que otros. Yo digo que La más grande historia jamás cantada, por ejemplo, fue un mandato convertido en música. Yo sentía que yo era un canal. Fluyó con una facilidad enorme. Es más fácil cuando montas un espectáculo que ya viene armado y sabes que es un espectáculo que funciona. Un Aladdín, por ejemplo. Lo que construyes de cero no tienes ni idea si va a funcionar. Descubrir un espectáculo nuevo es una cosa muy grata, pero concebir un espectáculo y verlo cobrar vida es absolutamente emocionante. Son emociones distintas, una con más riesgos que otra.

Su esposo Arturo y usted han trabajado juntos desde el principio. ¿Cómo ha sido esa experiencia?

Él se encarga del argumento y yo hago la dirección general y la música. El concepto lo cuido yo, pero nunca estudié teatro así que creo que la clave del éxito es saberte rodear de la gente que es buena. Nuestro matrimonio se sale de lo común, pero nos ha enseñado lo más importante del amor y es que hay que basar la relación en el respeto y la libertad. Como dice un dicho, el precio de lo bueno es lo malo, y uno tiene que dar a cambio unas cosas por otras. Aunque nos complementamos idealmente a nivel laboral y de la vida cotidiana, hay un costo y es que a veces hace falta un poquito de aire. Pero el hecho de poder construir juntos una cosa tan maravillosa lo vale todo. Para mucha gente puede parecer una locura, pero afortunadamente los dos tenemos un temperamento que da para algo así.

¿Misi podría existir en un futuro sin ‘Misi’?

Para eso trabajo todos los días. Ojalá alguno de los que viene sea capaz de agarrar el liderazgo. Tendría que cambiar la personalidad que yo le doy, pero la idea es que esto nunca termine. Yo le pido a Dios que el día en que yo no esté la escuela continúe, porque es lo que le ha dado razón de ser a mi vida. Y como no creo en la muerte, si dejo este cuerpo y mi espíritu sigue buscando esta historia y no la encuentra, sería muy doloroso. Yo creo que mi alma estará rondando por aquí siempre, cantando y bailando, como siento a mi papá y a mi mamá constantemente.

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