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Emmanuel Restrepo

Emmanuel Restrepo: el actor que le teme a dejar de asombrarse

El actor de 33 años es una de las caras más reconocidas de la televisión latinoamericana gracias a su participación en varias series de Netflix. Su trayectoria también incluye numerosas obras de teatro, la producción y el cine. Emmanuel nos contó cómo logró abrirse camino en la actuación y los descubrimientos a lo largo de su carrera.

“A mí me encanta fluir y no encasillarme en una sola cosa”, dice Emmanuel. Y esa frase parece atravesar cada faceta de su vida. El destino lo llevó desde muy joven a encontrarse con la improvisación, una herramienta que no solo le ayudó a sobrevivir en sus inicios –entre otras cosas, hizo sesiones de impro en TransMilenio–, sino que terminó convirtiéndose en su mejor terapia y en toda una filosofía de vida.

Así, un día puede actuar en una obra de teatro comercial; en la noche, producir una pieza que se estrenará en una sala diminuta; al día siguiente, dar clases de teatro a niños; y en la tarde trabajar en una película o una serie como La primera vez o Cien años de soledad. Todo siempre con una enorme capacidad de asombro frente a lo que cada experiencia tiene para ofrecerle.

A mí me encanta fluir y no encasillarme en una sola cosa.

Esa necesidad de vivir sin etiquetas también lo ha convertido en un referente para muchos jóvenes que sienten que no encuentran su lugar en el mundo. Emmanuel ha usado su voz para hablar de lo que siente y de lo que es, aunque eso cambie con el tiempo.

“Me gusta hablar porque viví muchos años en silencio, pensando que era un hombre gay y que no había nadie igual a mí en el mundo. Eso era horrible. Ahora me gusta poder mostrarme como soy. Entender que durante una época me identifiqué como homosexual y luego ya no (en entrevistas ha dicho que se siente más cercano a la pansexualidad). Creo que es necesario hablarlo para que otros chicos no sientan que son los únicos raros”, afirma.

Es un hombre sencillo, generoso y profundamente apasionado por su trabajo. Su más reciente reconocimiento como mejor actor protagónico en los Premios India Catalina 2026 lo confirma. Sin embargo, está lejos de creerse el personaje de la fama.

“Me parece ridículo que haya actores que quieran sentirse inalcanzables. Yo soy de lo más común y corriente”, dice con una tranquilidad refrescante.

Fotografías: Archivo personal

Hoy es una de las figuras más importantes de la industria, pero pasaron varios años antes de que su carrera despegara. ¿Siempre creyó que lo lograría o alguna vez pensó en rendirse?

Claro que hubo momentos difíciles. Llegué a Bogotá a los 16 años para estudiar actuación en el Teatro Libre. La misma inmadurez hizo que fuera muy fuerte: no era consciente de todo lo que estaba aguantando. Simplemente vivía el sueño, por puro instinto de supervivencia. Cuando quise vivir de la actuación me di cuenta de que era casi una utopía. Fui mesero, trabajé en fiestas infantiles, hice de todo. Muchas veces sentí que era demasiado complejo, pero también pensaba que no había estudiado cinco años para rendirme. Así que seguí insistiendo y empecé a trabajar en mis propios proyectos.

¿Cuál fue el momento más determinante para no abandonar?

Hubo uno muy crítico. Llegó Yo soy Franky, de Nickelodeon, y pensé genuinamente que era el gran momento de mi carrera, pero nada explotó. No llegaron más papeles durante años. Entonces vendí todo y me fui a vivir el sueño americano, porque mi hermana vivía en Estados Unidos. Esa fue la primera vez que realmente quise soltarlo todo, pero estando allá entendí que no podía vivir sin actuar.

Ahora los papeles llegan con frecuencia y ha interpretado personajes muy diversos e interesantes. ¿Tiene algún método para construirlos?

Después de estudiar me di cuenta de que no sabía tanto como creía. Eso me impulsó a seguir aprendiendo, hacer talleres y explorar otras técnicas. Llegué a la técnica Meisner y, aunque no me considero actor de una sola corriente, siento que conecta mucho conmigo porque me permite usar la improvisación y todo lo que tengo alrededor. Ahora, cada personaje tiene su particularidad y me parece extraño ceñirse a una sola técnica. Cada uno trae sus propias urgencias y maneras de actuar.

¿En qué consiste esa técnica?

Se basa mucho en la repetición. Tú no haces nada sin que el otro te obligue a hacerlo. Solo reaccionas a lo que recibes. En ese sentido, tiene mucha relación con la improvisación, porque te obliga a estar presente y atento al otro.

Acaba de estrenarse la cuarta y última temporada de La primera vez, terminó de grabar la película Susana y Elvira y actualmente participa en MasterChef Celebrity Colombia. ¿Ya puede respirar tranquilo o todavía siente miedo de que las cosas no funcionen?

Uno quisiera que todo funcionara así de bien siempre, pero la verdad es que a veces toca hacer cosas no tan chéveres o interpretar personajes que quizá no te gustan tanto, aunque el presupuesto sea bueno. Entonces sí, siempre existe el miedo de no encontrar la ecuación perfecta.

Usted es una persona muy transparente. No tiene mucho problema con hablar de su vida y me refiero a las cosas profundas. ¿Siempre fue así?

No. Al contrario. Crecí con el trauma de sentir que no sabía comunicarme ni con los demás ni conmigo mismo. Estoy seguro de que vine al mundo a trabajar eso. La terapia me enseñó que comunicar y hablar es algo muy poderoso. Luego llegó el reconocimiento y apareció el dilema: qué tanto contar, qué tanto hablar. Mis papás han sufrido mucho porque sienten que cuento demasiado, pero creo que lo hago porque pasé muchos años en silencio tratando de entender quién era.

¿Cree que esa búsqueda personal lo llevó a la actuación?

La vida es muy sabia y te pone donde tienes que estar. Creo que la actuación llegó a mí porque necesitaba aprender a vivir el presente, algo que todavía me cuesta muchísimo. Por eso apareció la improvisación y luego todo el trabajo alrededor de la comunicación.

Además de la impro y la terapia, ¿ha encontrado otras formas de bienestar?

Las clases de impro parecen terapia, aunque no lo sean. Allí se trabajan reglas que son filosofía de vida: estar presente, aceptar lo que el otro te da, apoyarlo. Actuar es escuchar. Es decirle al otro “te veo, te escucho”. Si todos lo hiciéramos, habría personas mejores. Por otro lado, encontré la terapia a los 30 años y me ha ayudado mucho, pero hay otras formas que me han salvado: a veces hablar con mis amigos con total honestidad. Esto es un ritual que ayuda mucho y donde encuentro alivio y descanso.

¿Hace deporte?

Soy muy malo para el ejercicio. Ir al gimnasio o hacer barras para mí es imposible. Pero no me muevo por Bogotá si no es en bicicleta. Mi papá es ciclista, así que hay una herencia importante ahí.

Actuar es escuchar. Es decirle al otro: 'te veo, te escucho'. Si todos lo hiciéramos, habría personas mejores."

¿Qué ha aprendido de los momentos difíciles?

Que son completamente necesarios para que lleguen otros mejores.

¿Qué quiere conservar cuando pase el ruido mediático?

La capacidad de sorprenderme. Me da miedo olvidar que todo lo que estoy viviendo es maravilloso.

¿Qué conserva intacto de su niño interior?

La capacidad de jugar, de hacer chistes, de montar conciertos para mis papás.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

Ayer. Lloro todos los días. En MasterChef no hago sino llorar.

¿Qué es innegociable en su vida?

Mi casa, mi pareja, mi familia. Hoy me gusta tener un hogar al que puedo volver todos los días.

¿Qué ha aprendido de los momentos difíciles?

Que son completamente necesarios para que lleguen otros mejores.

¿Qué ha aprendido de los momentos difíciles?

Que son completamente necesarios para que lleguen otros mejores.

¿Qué quiere conservar cuando pase el ruido mediático?

La capacidad de sorprenderme. Me da miedo olvidar que todo lo que estoy viviendo es maravilloso.

¿Qué conserva intacto de su niño interior?

La capacidad de jugar, de hacer chistes, de montar conciertos para mis papás.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

Ayer. Lloro todos los días. En MasterChef no hago sino llorar.

¿Qué es innegociable en su vida?

Mi casa, mi pareja, mi familia. Hoy me gusta tener un hogar al que puedo volver todos los días.

¿Tiene algún mantra?

Me repito siempre: “esto también pasará”. Sirve cuando todo está bien y hay éxito, porque te mantiene con los pies en la tierra. Pero también ayuda en los momentos malos.

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Adriana Restrepo

Periodista y productora. Cofundadora de la plataforma relatto.com.