Las mil rutas de La Candelaria

Por: / Ilustración: Camila Bernal / Diciembre 2019

¿Hace cuánto no visita el barrio La Candelaria, en Bogotá? Verdaderas joyas de la arquitectura, la gastronomía y la cultura se encuentran en sus calles y callejones. Un caminante incansable propone un recorrido.

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a Candelaria, más que un barrio o una localidad, es un lugar donde confluyen los ya casi 500 años de historia de Bogotá, desde la llegada de los españoles al altiplano. Es famosa por ser “colonial”, aunque la mayor parte de sus casas, palacios y edificaciones se construyeron y restauraron en tiempos de la república, y algunos de ellos son contemporáneos.

Esta zona privilegiada de la ciudad la conforman los barrios La Catedral, Centro Administrativo, Las Aguas, La Concordia, Belén, Egipto y Santa Bárbara, y cada uno de ellos tiene su encanto particular.

Resulta imposible sugerir una ruta única para recorrer La Candelaria, que está llena de colores y sabores. En casi todas sus cuadras hay un lugar donde dan ganas de sentarse a tomar un café o una copa, o a almorzar o compartir unas onces.

Antes de internarse en la localidad de La Candelaria vale la pena visitar el Parque Santander, una cuadra al norte de la carrera Séptima con avenida Jiménez. En el costado occidental de la carrera Séptima, entre avenida Jiménez y la calle 16, y frente al parque, se encuentran tres iglesias coloniales. De sur a norte, son estas San Francisco, que cuenta con una muy rica ornamentación en madera recubierta con oro. Su vecina es la iglesia de La Veracruz, también conocida como el Panteón Nacional. Y frente a ella está la iglesia de la Orden Tercera de los Franciscanos, también conocida como La Tercera. Algunos piensan que ese nombre se debe a que es la tercera de la serie.

Estas tres joyas de la arquitectura colonial comparten el contorno del Parque Santander con varios ejemplos notables de la arquitectura del siglo XX, como el edificio Avianca, la sede del Museo del Oro del Banco de la República y la casona del antiguo Jockey Club. De allí se puede pasar a la Plazoleta del Rosario y admirar el claustro de la universidad que le da ese nombre.

La caminata puede continuar por la avenida Jiménez en dirección nororiente, que se destaca por sus edificios construidos en la década de los años cuarenta. De acuerdo con el tiempo disponible y el estado físico, se puede intentar ir hasta la Casa Museo Quinta de Bolívar, residencia campestre del Libertador, que queda cerca de la estación del teleférico y funicular que sube a Monserrate. Puede ser una buena idea disfrutar de una vista privilegiada de casi toda la ciudad desde el santuario que domina el cerro.

Otra muy buena manera de entrar al corazón de La Candelaria es por el barrio La Concordia. Al llegar al Parque de los Periodistas (a la altura de la avenida Jiménez con carrera Cuarta), se toma la Cuarta o la Tercera hacia el sur y se sube hacia el oriente por la calle 12B, que conduce el mercado de La Concordia. Se sigue hacia el sur por la carrera Segunda, que desemboca en un muy estrecho y pintoresco callejón. Por ahí se sube y se desemboca en la plaza del Chorro de Quevedo, uno de los lugares más emblemáticos de La Candelaria. Este es un punto de encuentro y sitio de reunión marcado por la presencia de estudiantes universitarios.

Una sugerencia es caminar por esas calles y carreras aledañas de manera un tanto aleatoria. Mi sugerencia es caminar por la carrera Segunda hacia el sur unas tres o cuatro cuadras y decidir si quiere subir por las calles empinadas hasta llegar a la iglesia del Barrio Egipto y caminar un poco por allí y por el vecino barrio Belén. O, si prefiere, puede bajar por la calle 9 y admirar el teatro Camarín del Carmen, un balcón de madera que sobresale sobre la calle entre carreras Cuarta y Quinta.

Por esta última se gira hacia el norte para llegar a la Biblioteca Luis Ángel Arango, un muy importante centro cultural de la ciudad. No solo funciona allí una de las colecciones de libros y revistas más grandes del continente, sino que también cuenta con espacios para la exhibición y el disfrute de diversas artes, como el museo Botero, la Casa de Moneda, el museo de Exposiciones Temporales y la Casa Republicana, así como un hermoso auditorio de conciertos y salas de audición musical y de conferencias.

"Resulta imposible sugerir una ruta única para recorrer La Candelaria. En casi todas sus cuadras hay un lugar donde tomar un café, una copa, o almorzar".

Pero en esa zona hay muchos otros atractivos. En la esquina de la carrera Cuarta con calle 11 están la iglesia y el convento de La Candelaria, restaurados en 2005. Si se baja por la calle 11 en dirección a la Plaza de Bolívar se encuentran, entre otros, el Centro Cultural Gabriel García Márquez, que cuenta con salas de exposiciones y una magnífica librería, y ya en la esquina de la Plaza de Bolívar, la Casa Museo del 20 de Julio, conocida como la Casa del Florero. Esta es una calle peatonal que se destaca por su vitalidad, sus restaurantes de platos típicos santafereños y su comercio artesanal. Allí se consigue también la famosa oblea Mick Jagger, y se puede tomar la foto de rigor.

Pero si decide bajar por la calle 10 se pasa por el Teatro Colón y el palacio de San Carlos, que durante algunas décadas fue el palacio presidencial del gobierno, y hoy es sede de la Cancillería. Un poco más abajo está el Museo de Trajes Regionales. Sobre la carrera Sexta entre calles 9 y 10 se encuentra el Museo de Arte Colonial, cuya sede es la casa más antigua que se conserva de Bogotá.

En el costado oriental de la Plaza de Bolívar están la Catedral Primada y la Capilla del Sagrario. En el sur, el Capitolio. El costado occidental lo ocupa el Palacio Liévano, sede de la Alcaldía Mayor. Y en el costado norte está el Palacio de Justicia.

De la Plaza de Bolívar, hacia el sur por la carrera Octava, se pueden admirar edificaciones como el Palacio Echeverry, sede del ministerio de Cultura; el museo de la iglesia de Santa Clara; el museo del Siglo XIX; el Observatorio Astronómico, que data de 1803; el Museo del Claustro de San Agustín y el costado occidental de la Casa de Nariño, que es el palacio presidencial.

Si se sube por la calle 7 y se rodea el Palacio, enfrente aparece la iglesia de San Agustín y el pesado e imponente edificio del Ministerio de Hacienda. Dos cuadras al oriente, por la calle 7, se encuentra el Archivo General de la Nación, obra del arquitecto Rogelio Salmona. Más al sur, adentrándose por la carrera Quinta, se llega al Archivo de Bogotá. Estas dos obras contemporáneas bien merecen la pena visitarse.

En síntesis, tome esta ruta como guía pero desvíese cuantas veces pueda y camine al azar. Muchas calles, rincones y fachadas que aquí no se mencionaron están esperando a todos aquellos que quieran encontrarlas.

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