Dibujar para sanar

Por: / Ilustración: Ana López / Mayo 2017

Expertos y artistas explican por qué dibujar y pintar son fuentes de expresión, conocimiento personal y, en últimas, de bienestar.

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Actualmente muchas personas recurren al papel y los colores para relajarse y olvidarse de los problemas. En las librerías se pueden encontrar decenas de libros para colorear que prometen traer paz mental, como los de mandalas o jardines, o que aseguran sacar al artista interior de cada uno poniéndole color una obra de Renoir o de Van Gogh. También hay aplicaciones como Colorfy, que trasladan al teléfono o la tableta la experiencia de pintar y dibujar para incrementar la paz mental o la concentración.

Ahora bien, ¿por qué sentimos paz al dibujar? ¿Por qué sacar a pasear a nuestro “artista interior” nos hace sentir tan bien? Las respuestas a estas preguntas las tiene la ciencia, y están directamente relacionadas con el funcionamiento cerebral.

En efecto, las investigaciones en neuroestética, un campo relativamente nuevo de las neurociencias que estudia las bases neuronales de la contemplación y la creación, han demostrado que ciertas partes del cerebro se activan al apreciar una obra de arte. En 2011 un estudio del University College de Londres pidió a 21 voluntarios que apreciaran varias obras de arte durante diez segundos y luego las evaluaran como “bellas” o “feas”. Luego se les volvió a presentar a los voluntarios las mismas obras mientras les hacían una resonancia magnética funcional para medir la actividad cerebral. Los resultados mostraron que la corteza orbitofrontal medial, que hace parte del centro de placer y recompensa del cerebro, se activaba cuando los individuos veían una obra que consideraban bella. Por el contrario, ningún área del cerebro se activó cuando apreciaban una obra que consideraban fea.

Y hay más. Una investigación publicada en la revista Plos One en 2014 sugiere que los efectos sobre el cerebro son mayores cuando se produce arte. Un equipo de la Universidad Erlangen-Nuremberg en Alemania escogió a 28 personas jubiladas y las separó en dos grupos; el primero recibió clases de arte y pudo crear sus propias obras, mientras el segundo solo participó en discusiones sobre el tema. Ambos grupos fueron sometidos a resonancia magnética funcional antes y después del experimento. El grupo que hizo piezas artísticas aumentó la conectividad en la red neuronal por defecto, un área del cerebro relacionada con la introspección, el automonitoreo y la memoria. Los investigadores sugieren además que esta mejoría fue posible gracias a la combinación del proceso motor y cognitivo.

En conclusión, ver arte nos emociona, especialmente cuando es algo que consideramos bello y estético. Asimismo, mejora nuestras capacidades cognitivas y motoras cuando, además de verlo, lo creamos. De acuerdo con Leonardo Palacios, neurólogo de Colsanitas y profesor de la Universidad del Rosario, el arte es una forma de conectarse con algo que va más allá de la cotidianidad, no importa si es dibujo, pintura, música, danza o literatura. Y añade: “la pintura promueve el desarrollo de ambos hemisferios cerebrales, facilita el aprendizaje de la lectura, de habilidades matemáticas; mejora la coordinación ojo-mano, permite manejar conceptos de color, forma, distancia, ritmo, etc. Es casi inconcebible el desarrollo humano sin las artes”.

Dibujar para estar bien 4

El arte nos emociona, especialmente cuando es algo que consideramos bello y estético. Asimismo, mejora nuestras capacidades cognitivas y motoras cuando, además de verlo, lo creamos. No es extraño que el dibujo o la pintura se utilicen como terapia para tratar problemas emocionales y enfermedades mentales.

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Un arma poderosa

Si hacen sentir bien y disminuyen el estrés, entre otros beneficios, no es extraño que disciplinas como el dibujo o la pintura se utilicen también como terapia para tratar problemas emocionales y enfermedades mentales. Valentina Saffon, arte terapeuta y presidenta de la Asociación Colombiana de Arteterapia, Ar.Te, afirma que la arteterapia utiliza herramientas como la danza, la música y las artes plásticas para expresar de forma no verbal situaciones traumáticas o difíciles, para mejorar habilidades sociales y comunicativas o simplemente para promover el bienestar.

Los beneficios del arte en personas con algún tipo de problema emocional empezaron a verse luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando los militares británicos heridos en combate pintaban durante su convalecencia, y a través de sus obras podían hablar del dolor y el miedo que sentían producto de la guerra. La pintura para ellos fue un camino para manifestar esos sentimientos que no podían poner en palabras.

Estudios diversos han demostrado la efectividad de la arteterapia en pacientes con enfermedades mentales severas. Una investigación de la Universidad Complutense de Madrid en 2003 mostró cómo un grupo de jóvenes autistas entre 12 y 18 años pudieron entrenar sus habilidades conversacionales, entender emociones y acciones y desarrollar algunas estrategias de memoria gracias al dibujo. Otro estudio de esta misma universidad con pacientes esquizofrénicos concluyó que la expresión plástica era una alternativa comunicativa para estas personas, quienes por su condición tienen problemas para expresarse verbalmente. A raíz del trabajo artístico las conversaciones de los pacientes con sus terapeutas eran más fluidas, agrega el estudio.

Hay que agregar que los seres humanos en general, no importa si tenemos o no un problema emocional, recurrimos a las imágenes para poder expresar aquello que no podemos expresar con palabras. “Los seres humanos somos visuales; la conexión visual hace que independientemente del nivel sociocultural, el cerebro emocional y racional se afecte de algún modo, mientras que para impactar al cerebro con la palabra hablada o escrita se depende un poco más del desarrollo intelectual”, señala el doctor Palacios.

Dibujar para estar bien 3

La ilustradora Ana López acude al dibujo cuando se siente triste o ansiosa: “luego de horas dibujando logro sentir calma mental, corporal y emocional”.

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La voz de una dibujante

Ana López conoce bien esa sensación de tranquilidad y liberación que se tiene al expresar nuestras emociones a través del dibujo: es ilustradora. Su seudónimo, Cabizbaja, parece toda una declaración: se hace llamar de esa forma porque es la postura que adopta al dibujar, y porque cuando se dibuja a sí misma lo hace con la cabeza agachada, como en introspección.

“Dibujar es jugar, es divertido. Puede ser frustrante a veces, pero una vez superadas las ideas que te frustran al dibujar, logra ser una actividad meditativa, relajante. Te reta, requiere de total concentración, te saca de la ansiedad del futuro y la nostalgia del pasado para meterte de lleno en el momento del dibujo. Es un vehículo para exorcizar las tristezas y ansiedades. Para mí, lograr comunicar lo que siento por medio de un dibujo es muy sanador. Luego publicarlo y recibir la noticia de que varias personas se han sentido igual y te agradezcan por la empatía, sana y alivia el triple. Saber que por medio de dibujos puedo atraer la mirada y el interés de los seres humanos y que puedo comunicar a través de ellos mensajes positivos le da mucho sentido a mi vida”, dice.

Ana sufre de ansiedad y depresión y está medicada. Pero el dibujo, según ella, es un salvavidas que no reemplaza ningún medicamento. “Acudo al dibujo justo cuando más triste o ansiosa me siento, y el efecto es bellísimo; luego de horas dibujando logro sentir calma mental, corporal y emocional. Me recetaron Sertralina y me ayuda, pero el alivio al dibujar en momentos de crisis de angustia, por tristeza o estrés, es muy efectivo”.

El dibujo y la pintura son grandes aliados a la hora de resolver conflictos emocionales o de mejorar la condición de algunas enfermedades mentales. Pero también son gratas maneras de pasar el tiempo en silencio, en soledad, en concentración, estados cada vez más escasos debido a los afanes de la vida actual y la ansiedad que con frecuencia provocan las redes sociales.

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Etiquetados con: Salud / Dibujo / Bienestar /

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